
Son muchos los niños que se enfadan porque tienen que hacer deberes cada tarde después de la escuela. Algunos disfrutan haciéndolos, pero la gran mayoría prefieren estar haciendo otras cosas. Es completamente comprensible; los niños son niños y merecen tiempo para disfrutar y jugar. Sin embargo, cuando un niño se enfada o muestra resistencia al hacer tareas escolares, suelen surgir rabietas y frustraciones tanto para el niño como para los padres.
Como padre o madre, es probable que sientas el impulso de amenazar con castigos, mostrarte exasperado o incluso responder las tareas para que termine rápido. Aunque estas respuestas son muy comunes, realmente no son útiles y pueden generar más problemas a largo plazo. Ayudar a nuestros hijos a mantener una relación saludable con los deberes escolares es clave para su desarrollo personal y académico.
La importancia de una relación equilibrada con los deberes escolares
El éxito académico a largo plazo depende, entre otras cosas, de una buena relación con las tareas escolares. Es fundamental que los niños comprendan que los deberes no deben percibirse como un castigo, sino como una herramienta que les ayuda a consolidar lo aprendido en clase y a desarrollar hábitos de estudio esenciales. Los deberes también pueden fomentar habilidades importantes como la organización, la planificación y la perseverancia, que serán clave en su vida adulta.
Para lograr este equilibrio, es indispensable estructurar el tiempo de manera que el niño disponga de momentos para estudiar, pero también para disfrutar de su tiempo libre. Esta organización no solo debe centrarse en permitir que el niño juegue, sino también en mostrarse flexible ante posibles señales de agotamiento físico o emocional.
Qué debes y NO debes decirle a tus hijos sobre los deberes
En ocasiones, las palabras que usamos frente a nuestros hijos pueden marcar la diferencia entre una tarde tranquila o una llena de conflictos. Aquí te mostramos ejemplos concretos de frases que debes evitar y su posible alternativa:
- En lugar de decir: “No entiendo cómo enseñan matemáticas hoy en día en la escuela”, emplea: “Aprendí matemáticas de forma diferente, mejor miremos en tu cuaderno de ejercicios para resolver esta duda juntos”.
- Evita decir: “La respuesta es…”. En cambio, utiliza: “Vamos a hacerlo poco a poco, empecemos desde el principio si te has quedado atascado”.
- En lugar de amenazar con malas notas diciendo: “Si no terminas los deberes, obtendrás una mala calificación”, puedes recalcar: “Hazlo lo mejor que puedas porque lo importante es el esfuerzo, y eso es lo que valoramos tanto tu profesor como yo”.
- Evita criticar los errores directamente como: “Esto está mal otra vez”. Haz comentarios positivos como: “¿Qué tal si intentamos este problema de otra manera? Seguro que lo consigues”.
El uso del lenguaje positivo refuerza la confianza del niño y le anima a adoptar hábitos saludables frente a los estudios.
Errores frecuentes al abordar los deberes escolares
Ayudar a nuestros hijos con los deberes es positivo siempre y cuando se haga de manera adecuada. Algunos de los errores más comunes incluyen:
- Hacer los deberes por ellos: Esto reduce su autonomía y la capacidad de resolver problemas por sí solos. Además, no les prepara para asumir responsabilidades en el futuro.
- Criticar el método de enseñanza: Comparar métodos antiguos con los actuales puede confundir al niño y afectar su confianza. Es mejor adaptarse al método que se está utilizando en la escuela.
- Permitir distracciones: Hacer los deberes en lugares ruidosos o con acceso a pantallas dificulta la concentración. Se recomienda establecer un espacio tranquilo y bien iluminado.
- Exigir resultados perfectos: La presión por hacer todo sin errores genera temor al fracaso. Valora siempre el esfuerzo y no solo el resultado final.
Consejos para motivar a tus hijos
Motivar a los niños para que realicen los deberes sin conflictos puede ser sencillo si empleamos algunas estrategias:
- Establece horarios fijos: Cree una rutina diaria predecible, de manera que los deberes sean una actividad habitual.
- Divide las tareas en pequeñas metas: Realizar pausas después de completar ciertos ejercicios puede hacer que el tiempo de estudio sea más ameno y menos abrumador.
- Premia el esfuerzo: No se trata de recompensas materiales; un elogio sincero o una actividad familiar divertida pueden ser grandes incentivos.
- Conviértelo en algo divertido: Introduce dinámicas como el uso de colores, juegos o retos para reforzar el aprendizaje de manera creativa.
¿Qué hacer si los deberes generan estrés?
Si notas que los deberes están afectando emocionalmente a tu hijo, es esencial que prestes atención a los posibles desencadenantes. Algunas recomendaciones incluyen:
- Habla con los profesores: Si la carga de trabajo parece excesiva, colabora con el docente para buscar soluciones adaptadas.
- Identifica problemas de aprendizaje: Trastornos como el TDAH o la dislexia pueden dificultar la realización de tareas y requerir apoyo adicional.
- Incorpora descansos: Asegúrate de incluir momentos de juego y relajación durante la jornada escolar.
- Consulta con un experto: Si el estrés persiste, un psicólogo infantil puede ofrecer herramientas específicas para gestionar la ansiedad escolar.
Los deberes escolares no deben ser motivo de tensión constante, ni para los niños ni para los padres. Al adoptar un enfoque positivo y práctico, es posible transformar este tiempo en una oportunidad para fortalecer la confianza, la autonomía y los lazos familiares.




