Cómo conseguir que tus enemigos te quieran

Tener enemigos es parte de la vida. El odio puede ir empaquetada en una variedad de formas y puede provenir de amigos, familiares, compañeros de trabajo o de clase, socios o incluso trolas que puedas encontrarte por internet. Normalmente los enemigos son la parte más negativa del éxito, si tienes algo bueno en tu vida, otros lo envidiarán y empezarán a odiarte.

Si eres inteligente, tienes un buen cuerpo, tienes bienes materiales envidiables, eres soltero, tienes un trabajo que te gusta… Cualquier motivo es suficiente para que una persona envidiosa te empiece a odiar. Pero tú no te preocupes, porque hagas lo que hagas siempre habrá alguien que quiera criticarte u odiarte.

Es posible que lo notes con comentarios sarcásticos, malas miradas, comentarios negativos en redes sociales o incluso sientes tensión cuando hablas con un supuesto amigo y descubres que de repente, empieza a criticarte por las espaldas. Muchas personas te dirán que ignores a tus enemigos, y eso está bien. Ellos son parte de la vida, pero tú puedes ser aún más inteligente y convertir a algunos de esos enemigos, en amigos. Ni ellos se lo creerán.

Pide un favor; así de fácil

La forma más rápida y fácil de convertir a un enemigo en un amigo es pedirles un favor. Es una técnica de psicología bien investigada. Cuando le preguntas a las personas que note soportan que te ayude, cambia su percepción de la relación y hace que te vean como un amigo en lugar de un enemigo.

Pedir un favor solo se hace para los amigos. No haces favores ni los pides a enemigos o a alguien que no te gusta. Todo tiene que ver con la disonancia cognitiva. Existe una tendencia por parte de las personas a establecer cierta consistencia en sus creencias, valores y opiniones, cuando las actitudes y comportamientos se vuelven inconsistentes, entonces aparece la disonancia.

El cerebro necesita eliminar la disonancia. El cerebro se comporta como un observador externo. Continuamente observa y evalúa tus acciones y luego crea explicaciones de por qué haces lo que haces. La disonancia ocurre más a menudo en situaciones donde una persona debe elegir entre dos creencias o acciones incompatibles. Entonces, en este caso, la creencia razonable es que los favores son para los amigos. Cuando le pides un favor a un enemigo, creas disonancia y el enemigo tiene que cambiar su percepción de ti para poder hacerse esa pregunta y eliminar la incoherencia.

Pedir un favor es también una forma sutil de adulación. Pedir un favor permite al enemigo sentir que tiene algo que nosotros no tenemos. Nivela el campo de juego en su mente. También hace que el enemigo se sienta admirado y respetado. Entonces no solo quieren ayudarte sino que también comenzarán a verte de manera diferente. El odio se disipa sin que se den ni cuenta.

¿Ya tienes pensado a quién le vas a pedir un favor a partir de ahora? No pienses que te estás rebajando, solo estás trabajando tu círculo de amistades para no tener que sentir más que alguien te odia, por el motivo que sea. Acuérdate de valorar la ayuda recibida.


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