
Es común que en nuestro día a día confundamos términos como vértigos y mareos. Aunque a menudo se usan como sinónimos, se trata de dos condiciones muy diferentes, tanto en síntomas como en causas. Si bien ambos pueden generar incomodidad y afectar nuestra calidad de vida, es importante diferenciarlos para encontrar el tratamiento adecuado. En este artículo detallaremos sus diferencias, sus causas, síntomas y opciones de tratamiento.
¿Qué son los vértigos y los mareos?
Los mareos son una sensación de aturdimiento o desvanecimiento que puede estar acompañada de una sensación de inestabilidad. En contraste, los vértigos se caracterizan por la percepción ilusoria de movimiento, como si el entorno estuviera girando alrededor de nosotros o viceversa. Esta diferencia esencial en la naturaleza de la percepción es clave para entender ambos términos.
El origen de los vértigos y los mareos
El vértigo generalmente se origina en el sistema vestibular, que se encuentra en el oído interno, encargado de controlar el equilibrio corporal. Las condiciones más comunes incluyen:
- Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB): Provocado por movimientos específicos de la cabeza que afectan pequeños cristales en el oído interno.
- Enfermedad de Ménière: Produce acumulación de líquido en el oído interno, causando vértigo, pérdida auditiva y acúfenos.
- Neuronitis vestibular: Inflamación del nervio vestibular debido a infecciones virales.
Por otro lado, los mareos tienen orígenes variados, como:
- Bajada de tensión arterial: Especialmente tras movimientos bruscos.
- Deshidratación o hipoglucemia: Cuando el cerebro no recibe suficiente oxígeno o glucosa.
- Problemas cervicales: Contracturas musculares en la zona del cuello.
- Ansiedad o estrés: Factores psicológicos que afectan el equilibrio.
Síntomas comunes de los vértigos y los mareos
Si bien pueden parecer similares, los sintomas de ambas condiciones tienen características propias. Algunos de los más destacados son:
Síntomas del vértigo
- Sensación de que todo gira a tu alrededor.
- Náuseas, vómitos y sudores fríos.
- Dificultad para mantener el equilibrio y caminar.
- Movimiento involuntario de los ojos (nistagmo).
Síntomas del mareo
- Aturdimiento y desvanecimiento.
- Sensación de debilidad o inestabilidad.
- Nubosidad de la visión o visión borrosa.
- Palidez y sensación de desmayo.
Duración de los episodios
La duración de los episodios también marca una diferencia importante entre mareos y vértigos:
- Mareos: Generalmente son breves y desaparecen en cuestión de segundos o minutos. Sin embargo, pueden repetirse si la causa subyacente no se aborda.
- Vértigos: Los episodios pueden durar desde minutos hasta varias horas. Además, la sensación de malestar puede prolongarse durante días debido a la «resaca» del episodio.
¿Qué hacer ante un episodio?
La manera de actuar dependerá de si se trata de un vértigo o un mareo:
En caso de mareo
- Búsqueda de un lugar seguro para sentarse o recostarse.
- Colocar la cabeza entre las piernas para mejorar la circulación.
- Hidratación: beber agua si sospechas que la causa es deshidratación.
En caso de vértigo
- Evitar mover bruscamente la cabeza.
- Enfocar la vista en un punto fijo para reducir la sensación de giro.
- Consultar a un médico si los episodios son frecuentes o incapacitantes.
Tratamientos disponibles
El tratamiento dependerá del diagnóstico específico:
- Vértigos: Medicamentos prescritos como meclizina o betahistina, maniobras como la de Dix-Hallpike para reposicionar los cristales del oído interno, y en casos graves, rehabilitación vestibular.
- Mareos: Reposo, hidratación y tratamiento de la causa raíz, como ajustar la alimentación en caso de hipoglucemia o practicar ejercicios para aliviar las contracturas cervicales.
La identificación adecuada entre vértigos y mareos es fundamental para encontrar una solución eficaz. Si crees que tus síntomas persisten, acude a un especialista. Entender las diferencias y actuar a tiempo puede mejorar tu calidad de vida.


