Cómo saber si disfrutas de amistades sanas

Tener amistades es algo fundamental en nuestra vida, ya que conforman una parte importante de nuestra vida social. Sin duda los seres humanos somos sociales y necesitamos de ese trato para aumentar nuestra felicidad y nuestro bienestar. No obstante, debes plantearte si esas amistades son sanas o si por el contrario se han tornado tóxicas y ya no te aportan lo que deberían.

Las amistades sanas tienen ciertas características que debemos reconocer. No es nada malo tener claro lo que merecemos y alejarnos de aquellas personas que no nos hacen ningún bien. Para ello tenemos que saber si nuestras relaciones con la gente que tenemos alrededor son sanas o no.

Podemos ser nosotros mismos

Esto es algo clave para reconocer una buena relación de amistad. Hay personas con las que acabamos no siendo nosotros mismos o con las que ocultamos aspectos de nuestros gustos o de nuestra personalidad porque pensamos que no les gustarán y nos rechazarán. Las amistades sanas nos aceptan tal y como somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos, sin que eso pueda afectar a la amistad. Es muy importante poder ser como somos con las personas con las que compartimos nuestro tiempo o acabaremos siendo infelices en su compañía.

Respetan los aspectos de nuestra vida

Una buena amistad no nos pide exclusividad ni rechaza otros aspectos de nuestra vida intentando alejarnos de ellos. Hay amistades que no quieren que tengas pareja porque les quita privilegios y tiempo, o que no quieren que tengas otras amistades por la misma razón. Dentro de una buena amistad también está el saber entender que cada persona cuenta con una vida en la que hay más dimensiones y personas, más amistades, una pareja o una familia que también requerirá nuestra atención. Los buenos amigos saben que no todo el tiempo estaremos con ellos, pero el tiempo que sí pasemos juntos será bien aprovechado por ambos.

Hay confianza mutua

La confianza es muy necesaria en cualquier relación. Debemos confiar en la otra persona sabiendo que estará ahí en cualquier situación. Si no confiamos en nuestras amistades es que algo falla. Esta ruptura de la confianza puede suponer un distanciamiento, ya que no se tiene la misma intimidad ni hay esa conexión que solo existe cuando confiamos a otros nuestra forma de ser y nuestros secretos.

Se puede hablar claramente

En una amistad sana se puede ser claro y no hay que mentir. En muchas ocasiones, para no generar conflictos, optamos por mentir o por dar una opinión diferente de la que tenemos.  Con las buenas amistades podemos dar nuestra sincera opinión e incluso podemos discutir sobre diferentes puntos de vista sin que pase nada ni haya conflicto. Tendremos la suficiente confianza para saber que no siempre estaremos de acuerdo en todo pero que esto no tiene por qué afectar a nuestra amistad.

Están en los buenos y malos momentos

Una amistad estará en los buenos y en los malos momentos de nuestra vida. En realidad es en los malos momentos cuando reconocemos a las verdaderas amistades. Cuando todo va bien es fácil ser amigo de alguien. Lo difícil consiste en permanecer y apoyar a una persona que está teniendo problemas y que nos necesita. Mucha gente nos da la espalda o simplemente no aparece en los malos momentos, mientras que las buenas amistades están ahí con nosotros, ofreciendo su ayuda porque saben que nosotros haríamos lo mismo por ellos.

Existen los límites

Precisamente porque hay confianza, en las amistades sanas también podemos poner límites sin que ocurra nada. Podemos decir no a determinadas cosas y además la otra persona no nos suele exigir más de lo debido. No se trata de una amistad egoísta en la que solo buscan un beneficio, lo cual no sería una amistad de ninguna manera. En un verdadero amigo podemos encontrar apoyo sin sobrepasar límites.


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