¿Cómo recuperar la complicidad en la pareja?

juntos003.jpgUna pareja no se define sólo por los momentos de atracción o seducción en los que el exterior se diluye. La complicidad y el trabajo en equipo debe estar presente en todos los ámbitos de la vida en pareja, recreando ese enlace especial del inicio, pero sin tener que negar lo externo ni la necesidad de comunicarse.

Si partimos de la idea de que en la pareja todo está dicho, nos olvidamos de que la realidad siempre supera a la ficción. No es lo mismo especular sobre la convivencia, los hijos o el trabajo que verse inmerso diariamente en las impredecibles situaciones cotidianas. Intercambiar funciones compartidas y ser sensibles a las personalidades de cada uno es la mejor forma de que la relación de pareja se convierta en un espacio abierto y creativo.

Para ELLA:

  • Revisa las vivencias. No des nada por sentado, incluso aunque se haya dicho. La distribución de las funciones que se hizo en un momento determinado puede variar. Debes ver si las vivencias de ambos, que superan a las palabras, confirman su idea de trabajar en equipo o se han distanciado demasiado.
  • Evita el victimismo. Llevar al extremo el agotamiento o la desesperación no conduce a que él se haga más sensible a tu estado. Respetarte a ti misma, admitiendo tus limitaciones y la necesidad de seguir creciendo como persona, te hará estar más cerca de tu pareja.
  • Pide ayuda, pero sin reproches. Poner a prueba a tu compañero para ver si te sigue queriendo o reconociendo, desgasta el amor. Entrar en competencia y reprochar la manera en la que él se relaciona con su familia, sus amistades o sus aficiones no hace sino remarcar su incapacidad para satisfacerte. Anhelar que tu pareja te defienda de todo y de todos, refleja la confusión entre lo que es y lo que esperas de él. Puedes pedir ayuda, siempre y cuando reconozcas que los complejos y suposiciones son tuyos y busques un aliado en él para vencerlos, no para perpetuarlos.

Para ÉL:

  • No confundas los términos. Tal vez tiendes a confundir las situaciones con las personas que están en ellas. Pero no debes olvidar que si aparecen más obligaciones o problemas cuando convives con alguien, estos no son causados exclusivamente por tu compañera sino por diferentes motivos: la relación entre ambos, la vida y su funcionamiento. Implicarse en todos los asuntos junto a tu pareja e ir resolviéndolos es la forma de evitar esa confusión.
  • Recuerda que es tu compañera. Cuando tu pareja se queja de algo, quizá pienses que está cuestionando tu identidad, que desea que seas otro que no eres. Sin embargo, lo que suele ocurrir es que ella te conoció de una forma que le gustaba (por ej. alegre, divertido, colaborador) y ahora te expresas de otra forma. Para romper esa barrera de “yo soy así”, vuelve a ver a tu pareja como la compañera que es y no como una madre protectora cuya única función sería hacerte la vida más cómoda. Tampoco debes verla como una enemiga que te exige cada día más.
  • Asume los problemas. El malestar producido por las cargas de responsabilidad no desaparece si huyes buscando fuera de la pareja espacios libres de conflicto. Los problemas siempre irán contigo y debes enfrentarlos flexibilizando las fronteras, hablando y asumiendo lo que te molesta para poder superarlo juntos.

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