Cómo mantener siempre vivo el “deseo” en la pareja

En ocasiones, amor y deseo pueden tomar caminos separados. El “deseo” puede vivirse a veces como algo prohibido, como algo puramente erótico y no asociado a una relación de pareja. Pero sin lugar a dudas, nada puede ser tan intenso y perfecto como vivir con nuestra pareja estas dimensiones imprescindibles: amor y deseo.

Pero ¿es posible mantener viva esa llama a pesar de los años? En ocasiones, la rutina, la cotidianidad, es ese enemigo silencioso que va apagando nuestra pasión con la persona que queremos. Nos volvemos previsibles, lo sabemos todo de nuestra pareja y él lo sabe todo de nosotras. Poco a poco y sin que nos demos cuenta, es posible caer en la falta de deseo. Un aspecto que poco a poco, puede distanciarnos. De ahí que hoy deseemos hablarte de este aspecto esencial. ¿Es posible mantener vivo el deseo en la pareja a pesar de los años? Desde luego. Te explicamos cómo.

1. La sexualidad, más allá de lo biológico

En ocasiones, muchas parejas acaban sufriendo una inesperada infidelidad. El deseo que podemos sentir de pronto por otra persona, nos llena de súbitas emociones que vuelven a despertarnos. Que encienden esa emoción por lo erótico y lo prohibido que, de algún modo, hemos perdido con nuestra pareja.

Y es un riesgo. Pero llegados este punto vale la pena diferenciar dos aspectos. Sexo y erotismo. Es posible tener una “aventura” basada únicamente en el sexo, pero sin sentimientos. Y eso es algo que nunca ofrece una auténtica felicidad. Lo ideal, lo más placentero y satisfactorio es experimentar un auténtico erotismo con nuestra pareja. Ahí donde se combinen las emociones, los juegos…

No importa el tiempo que llevemos, no importa cuánto nos conozcamos. Siempre es posible innovar pequeños cambios donde seguir manteniendo vivo ese deseo, ahí donde el amor es siempre intenso. Donde somos dos compañeros cómplices que se conocen a la perfección y que pueden desarrollar aún más su erotismo. La sexualidad no tiene únicamente un fin biológico. Es un pacto entre dos personas para unir aún más su compromiso y ofrecerse placer mutuamente.

2. ¿Por qué nos cuesta a veces mantener vivo el deseo?

Esta sería sin duda la pregunta clave. Y puede que te sorprenda, pero no siempre el “factor tiempo” es el culpable de que poco a poco, vayamos perdiendo el deseo. Te damos unos sencillos ejemplos:

  • La falta de seguridad en uno mismo: hay veces en que las dudas están en nuestra propia cabeza, y no en la propia relación. Hay personas que piensan que ya no son tan atractivas como antes, que sus parejas se han acostumbrado demasiado a ellas y ya no las miran de igual modo. Es posible, que el verdadero problema esté en nuestra falta de autoestima. En no sentirnos orgullosos o felices con lo que somos o cómo somos.
  • Preocupaciones: un trabajo que requiere muchas obligaciones. E incluso la falta de un empleo, puede desviar nuestra atención a otros aspectos que nos hacen priorizar otras dimensiones, antes que la sexualidad. Es sin lugar a dudas, el problema más frecuente. Las preocupaciones diarias.
  • Frustración: otro aspecto importante a tener en cuenta. Es posible que lleguemos a un punto de nuestra vida en que de pronto, hagamos balance. En que nos demos cuenta de que no hemos conseguido todo aquello que soñábamos. Aparece la frustración y con ella la infelicidad. No es que estemos mal con nuestra pareja, se trata tal vez de una insatisfacción con nosotros mismos. Una crisis existencial que puede aparecer en un momento dado, consiguiendo que perdamos el interés por la sexualidad.

3. ¿Cómo podemos mantener vivo el deseo en la pareja?

  • Entiende que el paso del tiempo o el saberlo todo de tu pareja, no es motivo para que perdáis el deseo. Es un arma, una clave. Dos personas que se conocen a la perfección son dos compañeros de juegos excelentes.
  • Comprende que el deseo, es la mejor forma en que demuestras a tu pareja que lo sigues queriendo. Es una energía cómplice que enriquece vuestra relación.
  • La relación entre amor y deseo es sin lugar a dudas la mejor combinación. Ofrecemos protección, preocupación, responsabilidad… pilares que edifican la relación de pareja.
  • El deseo no se programa. Es algo espontáneo. Es decir, puede que en ocasiones os fijéis unas vacaciones, ahí donde reanudar ese deseo perdido. No es una mala idea, desde luego. Pero en ocasiones no siempre es efectivo. Permitid que surja la espontaneidad, el juego, lo imprevisto… El marcar horarios o rutinas es un gran enemigo del erotismo y lo inesperado.
  • Dejad a un lado las preocupaciones, las dudas, los resentimientos. Para que surja el verdadero deseo primero vale la pena “erotizar” nuestra mente. Sueña con tu pareja, innova deseos, situaciones… primero sueña y luego aplica. Pero ten en cuenta que esas fantasías no surgirán si estamos dominados por el estrés cotidiano. Por la ansiedad.
  • No pongas muros al deseo. No vale la pena ser tímido. Tal vez sea el momento de romper muros a la vergüenza y a la inseguridad para ser un poco más atrevidos y disfrutar de aspectos nuevos con tu pareja.
  • El principio del deseo se basa en la  necesidad exploratoria, en la curiosidad, y en la necesidad de tener al otra persona a nuestro lado.
  • El deseo requiere intimidad sexual propia y en pareja. Por lo tanto, hay que buscar momentos y espacios. En ocasiones priorizamos más otros aspectos, como el trabajo, así que lo ideal es llevar un equilibrio entre lo profesional y lo personal.
  • El erotismo no es cuestión de 5 minutos. Vale la pena tenerlo en cuenta.
  • Borremos de nuestra mente la común idea de que la espontaniedad, con el tiempo, decae.

Como puedes ver, mantener vivo el deseo requiere una clara voluntad y en ocasiones, algún cambio de pensamiento. Vale la pena tenerlo en cuenta.

 

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Soy psicóloga y escritora, me gusta hilar el conocimiento con el arte y las múltiples posibilidades de la imaginación; me inicié en los estudios sobre el comportamiento humano por mi necesidad de ahondar en esa eterna necesidad por saber y comprender, por descubrir qué motiva lo que somos y qué misterios nos encierran. La búsqueda nunca tiene fin… Mi vida no sería la misma sin la escritura, me define y me motiva: dispongo de premios literarios y de varios libros publicados: “Los lobos de Serieva”, “El cuaderno azul de El Cairo” y una obra para el público juvenil, “Hada Oscura”. Colaboro en varios blogs en los que disfruto aportando ideas y aprendiendo a su vez de las personas, espacios como “La mente es maravillosa” o “Mejor con salud”, me permiten seguir en este apasionante camino por entender lo que somos, es una aventura que sin duda, no encontrará final en esta puerta siempre entornada por las dudas y los misterios.

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