Cómo identificar a un manipulador emocional

Cuando hablamos de manipulación emocional, hemos de tener claro un aspecto: se trata de un tipo agresión encubierta tan grave como la agresión física. Pero es precisamente por su invisibilidad por lo que es tan compleja de advertir, a la vez que difícil de librarnos de ella. Pero es una realidad patente. Una realidad que sufren muchas mujeres y que desde nuestro espacio, queremos dejar en evidencia.

Son muchas las personas que han tenido como pareja a un manipulador emocional. El desgaste físico y mental al que podemos llegar es realmente grave y peligroso, de ahí que sea indispensable contar siempre con un buen entorno social, que pueda ayudarnos. Que pueda no solo hacernos ver lo que está ocurriendo, sino ofrecernos apoyo para salir de dichas relaciones tóxicas. También se les suele conocer como “depredadores emocionales”, personas que de algún modo, saben muy bien a qué perfiles acercarse para sacar provecho. Para someter, dominar y asfixiar con su carácter. Te damos pues unas claves básicas para que sepas reconocerlos. Vale la pena saber identificar estas personalidades capaces de hacernos caer en una relación donde la felicidad, será un alto coste difícil de alcanzar.

 Claves para identificar a un manipulador emocional


1. Exigencias encubiertas

En primer lugar hemos de tener clara una cosa. El manipulador emocional empieza siempre sus relaciones siendo muy sutil. Al principio nos será difícil saber que tras esa persona sumamente amable, se esconde un depredador emocional. Empiezan siendo personas muy solícitas y amables. Desean estar siempre ayudándonos y cuidando cada detalle para que nos veamos atendidas. Pero a la vez, ocurrirá algo de lo que debemos ser conscientes. Cada favor que nos hagan tendrá un precio y será algo que siempre nos echen en cara. “Yo hice esto por ti, recúerdalo, no puedes fallarme ahora”.

Este tipo de frases suelen ser muy comunes. Sus exigencias encubiertas llegarán muy poco a poco, pero de modo casi constante para obligarnos a hacer cosas bajo amenazas manipuladoras como: “Si no lo haces es porque en realidad no me quieres. Con todo lo que yo he hecho por ti”. Hemos de ir con cuidado.

2. Constantes contradicciones

Este comportamiento es sin duda uno de los más desquiciantes. De los que más puede llegar a desesperarnos emocionalmente. Los manipuladores suelen tener la costumbre de desacreditar nuestras palabras. En ocasiones nos dicen cosas que luego niegan habernos comunicado. Sienten placer en desorientarnos y en ponernos en evidencia tanto en público como en privado. Ese interés por contradecirnos en numerosas ocasiones a propósito tiene la finalidad de ejercer sobre nosotros cierto poder. 

3. Los manipuladores emocionales son “traficantes de culpa”

Puede que la expresión te haya sorprendido, pero es una realidad patente. Lo que se encierra detrás de esta frase es la necesidad de estas personas por hacernos sentir mal. Ellos aparecerán siempre como víctimas incomprendidas que no sabemos atender. A los que no reconocemos o somos incapaces de demostrarles nuestro cariño. Las artimañas que utilizan para hacernos sentir culpables pueden ser muy variadas. Chantajes bien estudiados donde dejarnos en evidencia, donde hacernos sentir mal o hacernos creer que somos nosotras quienes dañamos al manipulador emocional. No te dejes caer por estas redes, ten en cuenta que la víctima en estos casos siempre vas a ser tú.

El verdadero amor, el verdadero compañero en una pareja sana y feliz, no exige ni extorsiona. Jamás deseará hacerte sentir mal.

4. Falta de responsabilidad

El manipulador emocional no ve su propia autoría en sus actos. Si te hace llorar nunca admitirá que es por su culpa, por su responsabilidad. Se deberá básicamente a nosotras mismas y a nuestra incapacidad para apreciar las cosas. Nunca ven las consecuencias de sus actos, y si las admiten aparecerán ante nosotras como víctimas que demandan ser perdonadas, que merecen ser perdonadas porque todo lo que han hecho es por nosotras. “Por amor”. Debemos ir pues con mucho cuidado ante este tipo de comportamientos, donde enfrentamos a personas incapaces de ver su propia responsabilidad en sus comportamientos inadaptados, o faltos de madurez emocional.

5. Capaces de manipular también el ambiente emocional

Es un tipo de comportamiento muy sutil también, y muy característico a la vez. Cuando el manipulador emocional está triste, consigue que su tristeza nos invada. Si está enfadado, transmitirá su rabia al ambiente. Si está feliz todos deberán compartir su estado aunque seamos incapaces de sonreír. Sus emociones priman sobre los demás y es así como espera que el resto se comporte: del mismo modo que él. De ahí que habitualmente, el manipulador emocional carezca de empatía. Solo se preocupa de su propio mundo interior.

En conclusión. Hemos de tener en cuenta que al principio, este tipo de personalidades van enmascaradas con una imagen de pura cercanía. De gran encanto y solicitud. Son amables y desearán hacernos la vida muy fácil llenándonos de regalos y atenciones. Más tarde, estas atenciones serán siempre echadas por cara a través de la exigencia y el chantaje.

En realidad, bajo estos perfiles se esconde a menudo una baja autoestima. Son personas que necesitan ejercer el poder y dominar para enmascarar su inmadurez y su carácter débil e inflexible. No son personas con las que se pueda ser feliz, es más, ni ellas mismas logran serlo porque siempre están insatisfechas. Sus necesidades emocionales casi nunca se ven cubiertas. Necesitan más, y por tanto la manipulación es para ellos un modo de dominio y de sentirse reafirmadas.

Las personalidades tóxicas son las más dañinas. No vale la pena limitar nuestro equilibrio, nuestra felicidad y nuestra autoestima con personas que no son capaces de reconocernos. De respetarnos. Debemos respetarnos siempre a nosotras mismas, y encontrar personas saludables emocionalmente y maduras, capaces de aportarnos una felicidad verdadera. Esa que no exige nada a cambio.

 

 

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Soy psicóloga y escritora, me gusta hilar el conocimiento con el arte y las múltiples posibilidades de la imaginación; me inicié en los estudios sobre el comportamiento humano por mi necesidad de ahondar en esa eterna necesidad por saber y comprender, por descubrir qué motiva lo que somos y qué misterios nos encierran. La búsqueda nunca tiene fin… Mi vida no sería la misma sin la escritura, me define y me motiva: dispongo de premios literarios y de varios libros publicados: “Los lobos de Serieva”, “El cuaderno azul de El Cairo” y una obra para el público juvenil, “Hada Oscura”. Colaboro en varios blogs en los que disfruto aportando ideas y aprendiendo a su vez de las personas, espacios como “La mente es maravillosa” o “Mejor con salud”, me permiten seguir en este apasionante camino por entender lo que somos, es una aventura que sin duda, no encontrará final en esta puerta siempre entornada por las dudas y los misterios.

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