Cómo hacer frittata con mozzarella: receta fácil y deliciosa

  • La frittata es una preparación italiana muy versátil, a medio camino entre tortilla y quiche sin masa.
  • Admite infinidad de rellenos: verduras, pasta, embutidos, setas o quesos como la mozzarella.
  • Puede prepararse con mozzarella tradicional o con una alternativa casera sin lácteos.
  • Es ideal como receta de aprovechamiento para usar sobras de pasta o verduras y ahorrar tiempo.

Cómo hacer frittata con mozzarella: receta fácil y deliciosa

Si te gustan las tortillas pero quieres salir un poco de la rutina, la frittata italiana con mozzarella te va a conquistar. Es como una mezcla entre nuestra tortilla tradicional, una tortilla de sobras bien apañada y una quiche sin base de masa, con ese punto gratinado que recuerda a una pizza. Se prepara en un momento, es muy versátil y resulta perfecta tanto para diario como para una cena con amigos. Si te interesa, puedes ver más recetas con huevos fáciles para cualquier momento del día.

Además, la frittata es una de esas recetas que solucionan la vida: sirve para aprovechar restos de verduras, pasta, embutidos o quesos que tengas dando vueltas por la nevera, se empieza en la sartén y se termina en el horno, y la puedes adaptar a prácticamente cualquier dieta. Incluso existe una versión de mozzarella casera sin lácteos para quienes no pueden o no quieren tomar productos lácteos. Vamos a verlo todo paso a paso, con ideas, trucos y variantes para que quede de cine.

Qué es exactamente una frittata y por qué se parece a una pizza

La frittata es, en esencia, una tortilla italiana horneada. Se suele cuajar primero ligeramente en una sartén al fuego y se termina en el horno, donde se gratina el queso y se asientan los huevos. Aunque no es obligatorio hornearla, la mayoría de versiones clásicas siguen este sistema porque el resultado es más jugoso por dentro y doradito por fuera.

En cuanto a ingredientes, la base es siempre la misma: huevos batidos y algún relleno. A partir de ahí, el cielo es el límite. Se pueden añadir verduras (berenjena, cebolla, ajetes, setas, espinacas…), pasta cocida, embutidos (jamón, salchicha, beicon), hierbas aromáticas y, por supuesto, queso. Aquí es donde entra el juego la mozzarella, que le da ese punto fundente y el sabor que recuerda mucho a una pizza al horno.

No existe una norma rígida sobre la cantidad de huevos. Para una frittata mediana, pensada para varias personas, se suelen usar entre 4 y 8 huevos, ajustando el número según cuántos seáis en casa y cuánto relleno vayas a poner. Tampoco es obligatorio usar queso, pero la mayoría de versiones que triunfan llevan una buena capa de mozzarella u otro queso que funda bien.

Este tipo de preparación se asocia mucho a la cocina de aprovechamiento, porque originalmente servía para dar salida a sobras de verduras salteadas, trocitos de embutido o incluso restos de pasta del día anterior. De ahí que sea una receta tan socorrida y tan flexible.

Ingredientes básicos para una frittata con mozzarella

Para preparar una buena frittata con mozzarella conviene tener clara la estructura de la receta. La idea es combinar una base de huevos con un salteado sabroso y un toque de queso. A partir de ahí puedes jugar con muchos ingredientes, pero una combinación muy típica incluiría verduras, algo de proteína y mozzarella.

Un ejemplo de frittata horneada con mozzarella puede llevar, por ejemplo:

  • 1 bandeja de setas frescas, limpias y troceadas.
  • 1 manojo de ajetes frescos, picados en rodajas finas.
  • Unos 50 g de tacos de jamón o taquitos de jamón curado.
  • Entre 4 y 8 huevos, según el tamaño de la sartén y las raciones que quieras.
  • Queso mozzarella, preferiblemente en bola o en bloque, para cortar en láminas.
  • Sal, pimienta y un chorrito de aceite de oliva.

Esta combinación da como resultado una frittata muy completa y sabrosa: las setas aportan textura y jugosidad, los ajetes un punto fresco y suave, el jamón un toque salado y la mozzarella ese efecto de queso fundido que tanto nos gusta. Puedes ajustar las cantidades a tu gusto, añadir más queso si eres muy quesero o reducir el jamón si prefieres algo más ligero; y si te apetecen otras versiones con setas, también tienes la opción de probar nuestra frittata de champiñones y tomates cherry.

Otro perfil de frittata con mozzarella muy interesante es el que gira en torno a las berenjenas y el tomate seco, con un aroma mediterráneo muy marcado gracias al orégano. En ese caso, la mezcla base de ingredientes cambia pero la idea sigue siendo la misma: verduras salteadas, huevos batidos y mozzarella gratinada en el horno. Si te gustan las propuestas de huevo con berenjena, también puedes ver cómo se trabaja este ingrediente en recetas similares como el kuku de berenjena.

Paso a paso: cómo hacer una frittata de setas, ajetes y mozzarella

Una forma muy sencilla de empezar en el mundo de la frittata es con la combinación de setas, ajetes, jamón y mozzarella. Es una receta sabrosa, sin complicaciones y que sale prácticamente siempre bien si controlas el punto de cuajado del huevo.

1. Precalienta el horno a unos 200 °C. Es importante que, cuando lleves la sartén al horno, este ya esté caliente para que la frittata cuaje de manera uniforme y el queso se gratine correctamente.

2. Pica los ajetes en rodajas y saltéalos en una sartén que pueda ir al horno (es decir, una sartén sin partes de plástico o materiales que no aguanten la temperatura). Añade un poco de aceite de oliva y cocínalos a fuego medio hasta que estén tiernos y ligeramente dorados.

Cómo hacer frittata con mozzarella: receta fácil y deliciosa

3. Incorpora los tacos de jamón y dales un par de vueltas en la sartén. Basta con que se integren y suelten algo de sabor; no hace falta dorarlos demasiado.

4. Añade las setas troceadas y continúa salteando todo junto. Deja que las setas pierdan el agua y se cocinen bien, removiendo de vez en cuando para que se mezclen con el jamón y los ajetes. En este punto puedes ajustar de sal con cuidado, teniendo en cuenta que el jamón ya es salado.

5. Mientras las verduras y el jamón se cocinan, bate en un bol los huevos con sal y pimienta. Puedes añadir algún toque de hierbas secas si te apetece (orégano, tomillo, un poco de perejil fresco picado…).

6. Vierte los huevos batidos directamente en la sartén sobre el salteado, repartiendo bien para que se infiltre entre las setas y los ajetes. Mueve un poco el mango de la sartén para que se reparta de manera uniforme, pero ya sin remover el contenido.

7. Coloca por encima la mozzarella cortada en láminas o rodajas. Procura que quede bastante bien repartida para que, al gratinar, cada porción de frittata tenga capas de queso fundido.

8. Pasa la sartén al horno y hornea hasta que el huevo esté cuajado y la mozzarella se gratine. El tiempo dependerá del grosor de la frittata y de tu horno, pero en general bastan unos minutos hasta que veas la superficie dorada y el centro firme al mover ligeramente la sartén.

Una vez lista, saca la frittata con cuidado, deja reposar un par de minutos y sírvela caliente. Es un plato perfecto para almuerzo o cena, y si sobra, se puede tomar templado o incluso frío al día siguiente; además encaja muy bien entre las ideas de almuerzo rápido.

Frittata de berenjena con mozzarella y tomate seco

Otra combinación muy resultona es la frittata con berenjena, cebolla, ajo, tomates secos y mozzarella. Aquí el toque de orégano y el tomate seco le dan un aire totalmente italiano, casi como si estuvieras comiendo una pizza de berenjena pero en formato tortilla.

Para esta versión necesitarás:

  • Berenjenas (lavadas y cortadas en dados, sin pelar).
  • Cebolla, pelada y cortada en juliana (en tiras finas).
  • Ajo laminado, también pelado.
  • Huevos, la cantidad suficiente para cubrir bien las verduras.
  • Tomates secos en aceite o hidratados, cortados en tiras.
  • Mozzarella, escurrida y troceada.
  • Orégano seco, sal y aceite de oliva.

El procedimiento es muy parecido, con un pequeño cambio en el orden:

1. Lava las berenjenas, retira el tallo verde y córtalas en dados medianos. Déjalas con piel para aprovechar mejor la textura y el sabor. Pela la cebolla y córtala en tiras finas. Pela el ajo y córtalo en láminas.

2. En una sartén grande, calienta un chorrito de aceite de oliva y saltea la cebolla, el ajo y la berenjena a fuego medio durante unos 10 minutos. Añade un poco de sal desde el principio. A medida que la berenjena vaya absorbiendo el aceite, ve añadiendo algo más para que no se quede seca ni se pegue.

3. Mientras las verduras se cocinan, escurre bien la mozzarella de su líquido y corta los tomates secos en tiras. Si los usas en aceite, puedes aprovechar una parte de ese aceite aromático para el salteado.

4. Bate los huevos en un bol con una pizca de sal, añade el orégano y los trocitos de tomate seco. De esta manera, los sabores se empiezan a integrar antes de mezclar con las verduras.

5. Cuando las verduras estén tiernas y ligeramente doradas, retíralas del fuego y pásalas a una fuente de barro o a un recipiente apto para horno, previamente engrasado con un poco de aceite.

Cómo hacer frittata con mozzarella: receta fácil y deliciosa

6. Vierte los huevos batidos con el tomate seco y el orégano sobre las verduras, procurando que se distribuyan bien. Coloca la mozzarella por encima, bien repartida.

7. Introduce la fuente en el horno precalentado a 180 °C durante unos 10 minutos, o hasta que veas que los huevos están casi cuajados. En ese momento, activa el grill para que la mozzarella se gratine y la superficie quede dorada.

Sirve la frittata bien caliente, recién salida del horno, con un poco más de orégano espolvoreado por encima si te apetece. El contraste entre la berenjena, el tomate seco, el orégano y la mozzarella crea un sabor muy intenso y mediterráneo.

Frittata de pasta con mozzarella: la versión más golosa

La frittata no vive solo de verduras; en Italia es muy popular la frittata de pasta, que es perfecta para aprovechar restos de macarrones u otra pasta corta. Puede sonar un poco contundente, pero el resultado es espectacular: crujiente y dorada por fuera, cremosa y jugosa por dentro, con las perlas de mozzarella fundiéndose entre la pasta.

En una frittata de pasta, el sabor viene marcado por varios elementos: el dulzor del tomate, la cremosidad de la mozzarella, la intensidad del orégano y la profundidad de la carne de salchicha o de otros ingredientes cárnicos que añadas. Muchas versiones incorporan también queso pecorino, que aporta un punto salado y muy característico.

Esta receta suele incluir:

  • Restos de pasta cocida (por ejemplo, macarrones).
  • Algún tipo de salsa de tomate o tomate rojo salteado.
  • Mozzarella en bolitas o en dados.
  • Orégano seco u otras hierbas italianas.
  • Carne de salchicha roja o embutido similar.
  • Queso pecorino u otro queso curado salado rallado.
  • Huevos batidos para ligar todo.

El resultado es una frittata muy sabrosa, que suele enamorar especialmente a los niños y amantes de la pasta. Además, puedes personalizarla con otros ingredientes al gusto: beicon, atún, champiñones, jamón… Lo bueno de esta versión es que convierte unas sobras de pasta un poco tristes en un plato nuevo con textura y sabor totalmente diferentes.

En cuanto a la técnica, hay dos maneras de cuajar la frittata de pasta: puedes terminarla en el horno, como en las versiones anteriores, o bien cuajarla únicamente al fuego, dándole la vuelta como si fuera una tortilla tradicional. La opción de horno suele resultar más cómoda y uniforme, pero si te manejas bien con la sartén, la versión al fuego también funciona muy bien.

Mozzarella sin lácteos casera para tu frittata

Si no toleras los lácteos, sigues una dieta específica (por ejemplo, anticandidiasis) o simplemente prefieres evitar los quesos de origen animal, puedes preparar una mozzarella sin lácteos casera para tu frittata. Se trata de una receta muy agradecida, con una textura y un comportamiento al fundir bastante similares a la mozzarella tradicional.

Los ingredientes básicos para esta mozzarella vegana son:

  • 1/4 de taza medidora de anacardos crudos (sin tostar).
  • 1 taza medidora y 2 cucharadas de agua (aprox. 250 ml en total).
  • 2 cucharadas de zumo de limón.
  • 1 cucharada de psyllium en polvo (es importante que sea en polvo, no en copos).
  • 1 cucharada de levadura nutricional.
  • Sal al gusto.

El proceso es sencillo, pero conviene respetar los tiempos para que la textura sea la adecuada:

1. Pon los anacardos crudos en remojo durante unas 2 horas en agua a temperatura ambiente y desecha después ese agua. Si no has podido planificar con tiempo o te has acordado de la receta a última hora, puedes utilizar un truco: remojar los anacardos en agua hirviendo durante 10-15 minutos para ablandarlos de forma rápida.

2. Coloca en el vaso de la batidora los anacardos escurridos, el agua, el zumo de limón, la levadura nutricional y un poco de sal. Tritura bien hasta obtener una mezcla totalmente homogénea y cremosa, sin trocitos.

3. Añade la cucharada de psyllium en polvo a la mezcla y vuelve a triturar para que se integre. El psyllium es un ingrediente clave porque actúa como espesante y ayuda a dar esa textura elástica y fundente similar a la de la mozzarella.

4. Una vez bien mezclado, lleva la preparación a la nevera y déjala reposar unos 20 minutos, o hasta que esté bien fría y haya espesado. Durante este tiempo, la mezcla gana consistencia y se vuelve más moldeable.

5. Tras el reposo, ya tendrás lista tu mozzarella sin lácteos. La puedes usar en la frittata en forma de cucharaditas repartidas por encima o formando pequeñas porciones. Verás que, al hornearla, se funde de manera muy parecida a la mozzarella clásica.

Esta alternativa es fantástica para quienes no toleran la leche o quieren evitarla, porque ofrece una opción saludable y con un sabor suave que funciona muy bien en recetas horneadas como la frittata. Si en tu caso los lácteos no son un problema y no sigues ninguna restricción concreta, puedes recurrir a una mozzarella de búfala de buena calidad, que suele tener mejor sabor y textura que la mozzarella de vaca industrial.

Consejos, variaciones e ideas para personalizar tu frittata

Uno de los grandes atractivos de la frittata es que no es una receta cerrada, sino una base sobre la que improvisar. A partir de las versiones con setas, berenjena o pasta que hemos visto, puedes crear tus propias combinaciones aprovechando lo que tengas en la nevera.

Algunas ideas para variar:

  • Usar otras verduras: espinacas, calabacín, pimientos, brócoli, calabaza…
  • Cambiar el embutido: en lugar de jamón, usar beicon, chorizo suave, salchicha fresca desmenuzada o incluso restos de pollo asado.
  • Variar el queso: sustituir la mozzarella por otro queso que funda bien (emmental, gouda, scamorza, provolone), siempre que no tenga un sabor excesivamente fuerte que eclipse el resto.
  • Introducir hierbas aromáticas diferentes: albahaca fresca, tomillo, romero, perejil, cebollino…
  • Aprovechar sobras de pasta, arroz o incluso patatas salteadas.

Cómo hacer frittata con mozzarella: receta fácil y deliciosa

Otro truco útil es jugar con el grosor: una frittata más fina cuaja antes y queda algo más seca, mientras que una frittata gruesa resulta más jugosa, pero necesita algo más de tiempo al horno. Ajusta la cantidad de huevos y el diámetro de la sartén o fuente para conseguir el punto que más te guste. También puedes inspirarte en versiones con guisantes y marisco, como la frittata de guisantes y gambas, para añadir un toque diferente.

En cuanto al queso, si bien no es obligatorio, la mayoría de versiones con mozzarella tienen mucho éxito porque el queso se funde, se gratina y aporta ese toque que recuerda a una pizza. De hecho, muchas personas describen la frittata con mozzarella como una tortilla francesa con alma de pizza: sencilla, rápida y con un contraste de texturas fantástico entre la base de huevo y el queso gratinado.

La frittata es ideal para comer recién hecha, pero también se conserva bien para llevar en táper o para tomar al día siguiente. Puedes servirla acompañada de una ensalada fresca, unas verduras asadas o un poco de pan crujiente, según lo contundente que la hayas preparado.

Entre su carácter de receta de aprovechamiento, la facilidad de preparación (en unos 5 minutos tienes todo listo, más el tiempo de horno) y las infinitas variaciones posibles, la frittata con mozzarella termina convirtiéndose en un básico de cocina: una de esas recetas que repites una y otra vez, cambiando solo cuatro cosas para adaptarla a tus gustos, a los de tu familia y a lo que tengas en la despensa.

receta frittata de calabacín y berenjena
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