Cómo cuidar tus muebles de jardín y pretegerlos del invierno

Muebles de jardín

Septiembre es un mes de cambios, un mes que debiéramos aprovechar para preparar nuestro hogar para el invierno. En las últimas semanas hemos compartido con vosotras muchos consejos al respecto a los que hoy sumamos uno mas relacionado con el cuidado de los muebles de jardín.

En muchos lugares de nuestra geografía ha llegado ya el momento de proteger y guardar nuestro mobiliario de jardín. Un gesto que contribuirá a que estén en perfectas condiciones cuando el sol vuelva a calentarnos la próxima primavera. Gestos sencillos adecuados a cada tipo de mueble y de material

Muebles de madera

Los muebles de exterior de madera son, probablemente, los que más mantenimiento necesitan. Es necesario, sin embargo, distinguir entre estos los fabricados en maderas tropicales como teka,  balau, merbau o iroko, mucho mas resistentes.

Muebles de madera

Antes de guardarlos será necesario retirar el polvo acumulado con un paño húmedo ( con unas gotas de jabón neutro) y dejarlos secar. Escoge un día cálido para hacerlo y deja secar un mínimo de 12 horas para asegurarte de que no queda un rastro de humedad.

Una vez secos, revisa los muebles y en caso de estar en algún punto la madera abierta ¡repárala! ¿Cómo? Aplicando una masilla para madera de forma que el mueble quede protegiendo de cualquier agresión exterior. Después aplica aceite protector con brocha siempre en la dirección de la veta. Una vez seco el aceite podrás colocarles fundas protectoras de cara al invierno o recogerlos allí donde suelas hacerlo para protegerlos de las inclemencias meteorológicas.

Muebles de fibras naturales

Los muebles de jardín fabricados en fibras naturales son muy populares por la calidez que proporcionan a los espacios exteriores. Sin embargo y como ocurre con lo madera necesitan un mantenimiento regular ya que se deterioran fácilmente. Se resienten con los cambios de temperatura, la lluvia y el frio… por lo que es imprescindible protegerlos frente a estos.

Muebles fibras naturales

Resulta conveniente aspirarlos regularmente para retirar el polvo y evitar la aparición de hongos propiciados por la humedad propia del otoño. También limpiarlos cada mes con una disolución de amoniaco (unas gotas solo) en agua utilizando un cepillo de cerdas naturales con el fin de acceder mejor al trenzado.

Con el fin de proporcionarles una mayor protección puedes, además, aplicar con una brocha de cerdas duras, una capa de barniz de poro abierto para exteriores rebajado con aguarrás.

Muebles de hierro forjado

Los muebles de hierro forjado tienen una buena resistencia al paso del tiempo de ahí su uso extendido en la decoración de exteriores. Su mantenimiento es mínimo pero es imprescindible al menos cada dos años para luchar contra la oxidación.

Eliminar las posibles manchas de óxido con un cepillo metálico, limpiar el mueble y aplicar después al mueble una capa de pintura o barniz antioxidante será clave para mantenerlos como el primer día.  Una tarea de la que tendrás que preocuparte menos si colocas estos muebles sobre una superficie embaldosada (y no sobre tierra) y los proteges con una funda durante el invierno.

Sillas metálicas

Acero galvanizado y sintéticos

La tarea que se reduce en el caso de los muebles de acero galvanizado o pintados con pintura resistente a los rayos UVA. Estos son mucho mas resistentes al óxido y a la corrosión y por tanto, mas cómodos en cuanto a su mantenimiento. Como ocurre con los muebles sintéticos (no porosos), bastará con limpiarlos con agua y jabón antes de almacenarlos bajo las fundas.

Además de tratar correctamente cada mueble y cada material, deberás ocuparte también de los textiles que utilices para ganar comodidad. Lo ideal es que cuando compres muebles de exterior te asegures de que las fundas sean desenfundables y puedas lavarlos en la lavadora. ¡Fíjate al comprarlos! Te ahorrará mucho trabajo a la hora de limpiarlos y recogerlos hasta la próxima primavera.

Como habéis podido comprobar proteger los muebles de jardín de cara a las inclemencias del invierno es relativamente sencillo. Sin embargo, será necesario dedicar un día o dos para que en primavera podamos disfrutar de ellos de nuevo.

 

 


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