Cómo afrontar la dermatitis atópica con la llegada del otoño

Dermatitis atópica en otoño

Con la llegada del otoño llegan también problemas estacionales como la dermatitis atópica. Un problema de la piel que afecta principalmente en la infancia, pero que puede extenderse durante la edad adulta en muchos casos. El cambio de temperatura es un factor de riesgo, ya que el frío hace que la piel se reseque más y esto provoca que aumenten los síntomas de la dermatitis.

La dermatitis atópica puede causar síntomas diversos en cada persona, aunque los más característicos son la piel seca, el picor, enrojecimiento, escamas o inflamación. Cuando no se controla, el estado de la piel puede empeorar, provocando incluso heridas muy dolorosas. Para mantener a raya este problema de piel con la llegada del otoño, puedes seguir estos consejos.

La dermatitis atópica en otoño, consejos para prevenir los brotes

Dermatitis estacional

La principal característica de la piel atópica es la deshidratación, la piel seca que da paso al picor y los demás síntomas. Para evitarlo, es muy importante hidratar bien la piel cada día, con productos específicamente diseñados para pieles atópicas y en el caso de los niños, cosméticos adaptados a la infancia. Cada día se debe aplicar hidratante por todo el cuerpo, especialmente después de la ducha ya que la piel se reseca más.

Los brotes de dermatitis aparecen con los cambios de temperatura, especialmente con el frío porque la piel pierde su capa de grasa natural. Por ello, es esencial contar con una buena crema hidratante y aplicar durante el día para mantener la hidratación. Lleva siempre encima un pequeño bote con tu crema, así podrás aplicar en cuanto notes que empieza a picar.

En el caso de los niños, para evitar que se hagan daño en la piel al rascarse, es muy importante mantener las uñas bien cortas y limpias en todo momento. El picor de la piel es muy molesto y difícil de controlar, la ansiedad por rascarse puede causar graves lesiones en la piel que pueden incluso infectarse. Lo que te lleva a la siguiente pauta para controlar los brotes, que es controlar el estrés.

El estrés, factor de riesgo para la dermatitis atópica

Cuidados de la piel en otoño

La vuelta al cole después de las vacaciones, la incorporación al trabajo y las rutinas, el tráfico, el exceso de trabajo y las tareas que se acumulan en casa, son factores que hacen que se acumule el estrés. Los nervios acumulados se exteriorizan de formas diferentes en cada caso, para algunas personas es un constante dolor de estómago. Para los que padecen de problemas de la piel, el estrés se exterioriza en forma de brote de dermatitis localizada.

Busca formas de controlar el estrés, como hacer ejercicio cada día, practicar yoga o la meditación guiada. Controlar la respiración es una forma de manejar el estrés y aliviar síntomas provocados por los nervios como las molestias de la piel, los dolores de cabeza o el malestar de estómago.

También es muy importante acudir a la consulta del dermatólogo con regularidad, ya que así el especialista podrá valorar el estado de la piel y adelantarse a posibles brotes. En algunos casos cuando estos se vuelven muy severos, será necesario el uso de medicación tópica con corticoides, aunque siempre en cualquier caso debe ser bajo la supervisión médica.

Cuidado con los factores externos

Cuidado de la piel

La calefacción es un factor de riesgo, porque elimina la humedad ambiental y la piel se reseca. Si no puedes evitarlo, procura tener a mano un recipiente con agua para crear humedad o un humidificador para tu propio uso. También debes evitar usar ropa fabricada en tejidos sintéticos, irritantes o que contengan materiales que puedan dañar la piel.

Procura vestir siempre con prendas fabricadas con materiales como el algodón. También es importante eliminar cualquier elemento que pueda causar irritación, como las etiquetas de la ropa. En lugar de cortarlas, retíralas con un cortahilos para desprenderla totalmente de la prenda. Ya que si queda una pequeña tira puede resultar más molesta que la propia etiqueta.

En definitiva, para pasar el otoño y el invierno con la dermatitis atópica bajo control, debes asegurarte de tener la piel bien hidratada y evitar los ambientes muy secos. Y ante el menor brote, acude a la consulta del dermatólogo para que valore la situación por si es necesario comenzar con tratamiento farmacológico.


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