Cómo afrontar el divorcio en la madurez

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La madurez de una persona no es más que la etapa de la vida en la que se alcanza la plenitud sin llegar todavía a la vejez. La madurez suele llegar entre los 45 y los 65 años y durante la misma la persona ha llegado a alcanzar determinados objetivos como el formar una familia o sentirse completo a nivel laboral.

Sin embargo durante dicha etapa pueden aparecer diversos problemas de toda índole como puede ser el caso del divorcio o separación de la pareja. Ello se convierte en ocasiones en un trago difícil de superar.

El divorcio en la madurez

El divorcio es uno de esos problemas bastante comunes que se suelen producir en la etapa de la madurez. Al llegar a una determinada edad son muchas las personas las que no se ven dentro de una pareja y deciden romper con la misma con el fin de iniciar una nueva vida.

Las causas por las que se suele llegar al divorcio durante la edad madura son varias. Una de las más comunes es lo que se conoce como síndrome del nido vacío. Los padres al llegar a una edad se sientes solos ya que los hijos se han hecho mayores y han decidido abandonar la casa familiar. Son muchas las parejas las que se centran en la educación de los hijos, llegando a desatender por completo a la propia pareja. Al quedarse solos en casa, se dan cuenta de que el amor con la pareja ha desaparecido y es cuando deciden dar el paso para el divorcio.

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Cómo afrontar el divorcio en la madurez

Divorciarse en una etapa de la vida como la madurez es algo que puede resultar difícil a la vez que doloroso. Aparte de dejar atrás a la pareja, está el miedo a la soledad y a vivir sin nadie. Ello puede dar lugar a diversos problemas emocionales que pueden perjudicar de una manera negativa a la salud de la persona.

Para evitar esto, los profesionales aconsejan afrontar de cara el divorcio y evitar que las diferentes emociones puedan convertir al mismo en algo realmente doloroso. Es importante el rodearse de personas cercanas que puedan ayudar a superar tal trance. No es lo mismo el afrontar un divorcio totalmente solo que el hacerlo de personas queridas en las que poder apoyarse.

Si la persona divorciada no tiene a nadie cercano y dicha ruptura le supone un problema emocional, es importante el pedir ayuda de un buen profesional. Lo esencial es contar con alguien al que se le pueda comentar todo lo que uno quiera y poder contar con un hombro en el que poder apoyarse.

Una vez concretado el divorcio, es bueno seguir con el día a día para olvidarse del mal trago de la ruptura. Es importante el hacer diferentes actividades que ayuden a evadirse de todo. Puede ser el realizar algo de deporte o el salir con los amigos a tomar una copa. La vida sigue a pesar de no contar con la pareja y no es nada bueno el encerrarse en casa a pensar lo que se ha hecho mal o si se podría haber evitado el citado divorcio.


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