Cinco bebés hospitalizados en España por posible toxina en leche de fórmula

  • Ocho lactantes en España presentaron vómitos y problemas gastrointestinales tras consumir fórmulas infantiles bajo investigación.
  • Cinco bebés requirieron hospitalización en diciembre, todos dados de alta y con evolución favorable.
  • La toxina sospechosa es la cereulida, producida por Bacillus cereus y ligada a un ingrediente concreto: el aceite de ácido araquidónico (omega-6 ARA).
  • La UE ha ordenado retiradas preventivas de numerosos lotes y marcas en varios países, mientras ECDC y EFSA elaboran una evaluación rápida del brote.

bebes hospitalizados por toxina en leche de formula

En las últimas semanas se ha conocido, a través de los informes europeos, que cinco bebés tuvieron que ser ingresados en España tras consumir leche de fórmula presuntamente contaminada con una toxina. En total, ocho lactantes presentaron vómitos y otros síntomas digestivos después de tomar preparados infantiles vinculados a una alerta sanitaria difundida en toda la Unión Europea.

Los casos han sido registrados por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), que detalla que todos los pequeños fueron atendidos en diciembre y recibieron el alta poco después, con evolución favorable. Las autoridades españolas insisten en que se trata de episodios sospechosos y que, por el momento, no se ha podido demostrar en laboratorio una relación directa e inequívoca entre la leche investigada y los síntomas.

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Qué se sabe de los casos en España

casos de bebes hospitalizados por cereulida

Según el boletín de alertas del ECDC, España notificó ocho episodios de vómitos y malestar gastrointestinal en lactantes, todos ellos con antecedente de haber tomado productos de nutrición infantil potencialmente afectados. De esos ocho niños, cinco requirieron hospitalización breve, mientras que los otros tres fueron atendidos sin necesidad de ingreso.

Fuentes del Ministerio de Sanidad explican que las cinco hospitalizaciones se produjeron en diciembre y que los menores fueron dados de alta ese mismo mes, encontrándose actualmente en buen estado. En uno de los casos, un bebé llegó a pasar por la UCI, aunque los especialistas apuntan que sus síntomas no parecían guardar relación directa con la toxina investigada, sino con otros problemas clínicos concurrentes.

Los informes europeos subrayan que ninguno de los ocho casos ha podido confirmarse mediante pruebas de laboratorio. Esto se debe a que el análisis específico de la toxina en muestras fecales o biológicas no está disponible de forma rutinaria en la mayoría de laboratorios clínicos, y a que los cuadros digestivos en lactantes suelen ser autolimitados y se resuelven con rapidez.

Desde la Dirección General de Salud Pública, su responsable, Pedro Gullón, admite que es “muy difícil de demostrar” una causalidad clara entre estos episodios y la ingesta de las leches afectadas. Por un lado, son productos muy consumidos y no se ha observado un aumento desproporcionado de cuadros digestivos respecto a lo habitual; por otro, las concentraciones de toxina que se han buscado en los análisis no han arrojado resultados concluyentes.

Aun así, Sanidad ha reforzado la vigilancia epidemiológica y ha pedido a las comunidades autónomas que notifiquen de forma sistemática cualquier nuevo caso sospechoso que pueda estar vinculado a los lotes retirados. El propio Gullón no descarta que aparezcan más notificaciones en los próximos días, precisamente porque se está mirando con más lupa cualquier episodio de vómitos o diarrea en bebés alimentados con fórmula.

La toxina cereulida y el origen del problema

cereulida toxina bacillus cereus en leche infantil

En el centro de esta alerta se encuentra la cereulida, una toxina emética producida por la bacteria Bacillus cereus. Se trata de una molécula especialmente resistente al calor, a la acidez y a procesos de pasteurización, lo que significa que puede permanecer en los alimentos incluso tras someterlos a tratamientos térmicos habituales en la industria alimentaria.

La cereulida es conocida por causar síntomas gastrointestinales agudos de aparición rápida, sobre todo náuseas intensas y vómitos poco después de la ingestión del alimento contaminado. En algunos casos puede acompañarse de dolor abdominal y diarrea, y en niños pequeños el problema más preocupante es el riesgo de deshidratación y de alteraciones electrolíticas si los episodios son repetidos o muy intensos.

La bacteria Bacillus cereus está ampliamente presente en el medio ambiente: suelo, agua, plantas y materias primas alimentarias. Por ello, puede aparecer en diversos productos de origen vegetal o animal, incluidos cereales, platos preparados, leche y derivados lácteos. Cuando ciertas cepas producen cereulida, pueden desencadenar brotes de intoxicación alimentaria, habitualmente de corta duración.

En el caso concreto de las fórmulas infantiles bajo investigación, el análisis de la causa raíz apunta a un ingrediente específico contaminado: el aceite de ácido araquidónico (ARA). Este componente es un suplemento de omega-6 que se añade a determinadas leches de fórmula para mejorar su perfil nutricional. Un proveedor internacional de este ARA habría suministrado lotes en los que se ha detectado la presencia de la toxina, lo que explicaría la afectación simultánea de varias marcas y países.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) han revisado la información disponible para establecer umbrales de concentración de cereulida en preparados para lactantes y fórmulas de continuación que puedan considerarse preocupantes desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. Esta valoración sirve de guía a las autoridades nacionales para decidir cuándo es necesario retirar productos del mercado como medida de prevención.

Aviso europeo y países afectados

El incidente no se limita a España. El ECDC detalla que los productos de nutrición infantil implicados se han distribuido de forma amplia en la UE y otros países, por lo que la probabilidad de que lactantes hayan estado expuestos a algún lote contaminado se califica como de moderada a alta. Al mismo tiempo, el impacto clínico observado hasta ahora se considera de bajo a moderado, condicionado por la edad y el estado de salud del niño.

Entre los países europeos con notificaciones, Bélgica destaca como el único que ha confirmado, mediante análisis específicos, cinco bebés con muestras clínicas positivas a cereulida. Todos ellos habían consumido fórmulas retiradas del mercado y, según las autoridades belgas, la evolución de los pequeños fue favorable, sin consecuencias graves a largo plazo.

En Francia, los servicios sanitarios han comunicado 11 lactantes hospitalizados por cuadros gastrointestinales posiblemente vinculados al consumo de las leches afectadas. Todos ellos se encuentran ya en sus domicilios, recuperados. En cinco de los once casos se ha podido confirmar que los menores tomaron productos concretos incluidos en la retirada; en el resto, no se ha logrado documentar con certeza qué fórmula consumieron.

El Reino Unido ha notificado 36 casos de bebés con síntomas digestivos tras el consumo de lotes asociados a la alerta (24 en Inglaterra, siete en Escocia, tres en Gales, uno en Irlanda del Norte y otro en territorios dependientes de la Corona). Por su parte, Dinamarca ha informado de varios lactantes con diarrea tras tomar productos retirados, sin que, por ahora, se haya podido establecer un vínculo causal claro.

Los informes del ECDC recuerdan que los vómitos y la diarrea en la primera infancia son síntomas muy frecuentes por múltiples causas, desde virus como el norovirus hasta otras infecciones comunes, por lo que no siempre es sencillo atribuirlos con seguridad a un alimento concreto. De ahí que buena parte de los casos comunicados se consideren sospechosos, y solo en Bélgica se disponga de una confirmación analítica directa.

Riesgo para los menores de un año

En su evaluación preliminar, el ECDC señala que el riesgo global para los niños menores de 12 meses en la UE se clasifica como moderado en el contexto de este incidente. Esa calificación tiene en cuenta que muchos de los productos potencialmente afectados ya han sido identificados y retirados del mercado, lo que reduce la probabilidad actual de exposición.

El organismo europeo incide en que los recién nacidos y los lactantes menores de seis meses son quienes pueden resultar más vulnerables a la acción de la toxina. Su organismo es más sensible a las pérdidas de líquidos y sales minerales, de modo que episodios repetidos de vómitos o diarrea pueden desencadenar con mayor facilidad deshidratación y desequilibrios electrolíticos, que sí requerirían asistencia médica rápida.

Para el resto de bebés y niños pequeños, los efectos descritos en el informe se consideran, en términos generales, de intensidad baja o moderada, similares a los de otras gastroenteritis de curso corto. Aun así, las autoridades sanitarias recomiendan a las familias acudir al pediatra o a urgencias si se observan signos de decaimiento, poca orina, fiebre persistente o imposibilidad de tolerar líquidos.

En paralelo, la EFSA ha establecido una dosis de referencia aguda (ARfD) para la cereulida en lactantes y ha calculado las concentraciones de toxina en fórmulas infantiles que podrían suponer un riesgo relevante. Esta referencia científica pretende ofrecer a los gestores de riesgos un criterio homogéneo en toda la UE para determinar en qué momento una partida concreta debe retirarse de forma preventiva.

El mensaje de los organismos europeos apunta a que la probabilidad de nuevos casos graves es baja, especialmente ahora que la mayor parte de los lotes bajo sospecha han salido de la cadena de suministro. Sin embargo, se mantiene la alerta y el seguimiento estrecho hasta que se esclarezcan todos los vínculos posibles con la contaminación del ingrediente ARA.

Retiradas de productos y marcas implicadas

Desde el pasado diciembre se han sucedido en España varias retiradas preventivas de leche de fórmula para lactantes, primero de manera acotada y después extendiéndose a más marcas y lotes a medida que avanzaban las investigaciones sobre el aceite de ácido araquidónico contaminado.

Una de las primeras alertas de la Aesan se centró en productos de Nestlé (Nidina 1), después de detectar posible presencia de cereulida en uno de los ingredientes de un proveedor. La compañía optó por retirar determinados lotes como medida de precaución, incluso aplicando criterios internos más estrictos que los fijados posteriormente por la EFSA. Nestlé ha insistido en que no dispone de informes médicos que confirmen una relación directa entre sus productos y los casos de enfermedad.

Poco después, otras empresas se vieron afectadas por la misma alerta internacional. Lactalis Nutrición Iberia comunicó la retirada voluntaria de varios lotes de leche infantil de la marca Damira, tras la advertencia de la asociación profesional francesa de nutrición infantil sobre el ingrediente omega-6 ARA. La compañía aseguró que la afectación era muy limitada en términos de cuota de mercado y que sus sistemas de trazabilidad permitían localizar con precisión los productos distribuidos.

En semanas posteriores, la Aesan ha ido ampliando el listado de fórmulas implicadas, incluyendo marcas como Almiron y Bledina, procedentes en parte de plantas de producción en Irlanda. La autoridad española ha publicado en su web relaciones exhaustivas de botes y formatos afectados, con sus pesos y fechas de caducidad, para facilitar a las familias la identificación de los envases que no deben consumirse.

Entre los productos señalados se encuentran, por ejemplo, distintas presentaciones de Almiron Advance 1 y 2, envases de Almiron Profutura 1 y 2 (tanto en botes como en sobres), Almiron AR2 y fórmulas Bledina 1, todas ellas con fechas de caducidad específicas a partir de 2026. En todos los casos, se trata de retiradas preventivas basadas en la posible presencia de la toxina en el ingrediente ARA, más que en análisis positivos en cada bote concreto.

Desde el sector se subraya que gran parte de estas retiradas responden a controles internos de las propias empresas, que detectan cualquier riesgo potencial antes de que algunos lotes lleguen siquiera al lineal de supermercados o farmacias. Aun así, la recomendación de la Aesan es clara: no utilizar ningún envase que figure en las alertas oficiales y, en caso de duda, consultar con el fabricante o con las autoridades de consumo.

Respuesta europea: coordinación, análisis y recomendaciones

Para reducir al mínimo el impacto de este incidente, el ECDC y la EFSA están elaborando una Evaluación Rápida de Brote (ROA), cuya publicación está prevista en el ámbito comunitario. Este documento recopilará toda la información disponible sobre casos, ingredientes implicados, niveles de exposición y medidas de control, y servirá como guía para los Estados miembros en la gestión de la crisis.

Como parte de ese trabajo, se ha distribuido una encuesta a los Puntos Focales Nacionales de enfermedades transmitidas por alimentos y agua. El objetivo es recoger datos homogéneos sobre definición de caso, disponibilidad de apoyo de laboratorio y criterios para solicitar pruebas específicas, así como las necesidades de los países para reforzar sus capacidades diagnósticas ante toxinas poco habituales como la cereulida.

El ECDC anima a los gobiernos a compartir de forma continuada la información sobre casos e investigaciones a través de la plataforma EpiPulse, y a trabajar en estrecha colaboración con las agencias de seguridad alimentaria nacionales para analizar cualquier posible vínculo entre los cuadros clínicos notificados y los lotes de fórmula retirados.

En su seno, el organismo europeo ha creado un equipo interno de respuesta específico para seguir este incidente. Este grupo mantiene contacto directo con los países afectados, con la EFSA y con la Comisión Europea, revisando los nuevos datos que se generan y valorando si es necesario ajustar las recomendaciones de salud pública.

Mientras tanto, se recomienda a los padres, madres y cuidadores seguir escrupulosamente las indicaciones de las autoridades nacionales. Si en casa se dispone de productos incluidos en las alertas, la consigna es clara: no administrarlos a lactantes ni a niños pequeños y, en caso necesario, dirigirse al punto de venta o al servicio de atención al consumidor de la marca para conocer las opciones de devolución o sustitución.

Qué deben saber las familias y cómo actuar

A pesar de la lógica preocupación que generan este tipo de noticias, los organismos sanitarios insisten en lanzar un mensaje de prudencia y tranquilidad. La mayoría de los productos potencialmente contaminados ya se han identificado y han sido retirados, y los casos conocidos en España han tenido una evolución favorable, sin complicaciones graves.

Las familias que alimenten a sus hijos con leche de fórmula pueden revisar con calma el nombre comercial, el número de lote y la fecha de caducidad de los envases que tengan en casa, comparándolos con los listados publicados por la Aesan. Si el producto no aparece en esas alertas, puede utilizarse con normalidad, siguiendo siempre las indicaciones de preparación e higiene habituales.

En caso de observar vómitos repetidos, diarrea intensa, fiebre o decaimiento en un lactante, lo recomendable es consultar con el pediatra o acudir a un servicio de urgencias, independientemente del tipo de alimentación que reciba el menor. Como recuerdan las autoridades, los trastornos digestivos son muy comunes en estas edades y, con frecuencia, se deben a infecciones víricas banales sin relación con los alimentos.

La Aesan y los servicios de Salud Pública insisten en que la transparencia informativa es clave para mantener la confianza, pero también advierten de que no todos los episodios de vómitos en bebés alimentados con fórmula están vinculados a esta alerta. Por ello, se evita dar por confirmada una relación causa-efecto allí donde las pruebas científicas aún no son concluyentes.

Con la retirada de los lotes señalados, el refuerzo de la vigilancia epidemiológica y la evaluación continua del riesgo por parte de ECDC y EFSA, el escenario actual apunta a un incidente controlado y en fase de resolución, que aun así deja varias lecciones sobre la importancia de los controles de ingredientes, la coordinación europea y la rapidez en la comunicación de riesgos para proteger a la población más vulnerable.