Celos en la pareja: ¿Cómo afrontarlos?

Celos. Es una de las dimensiones más destructivas dentro de la relación de pareja. Siempre nos cuesta hablar de ellos, e incluso admitir que también nosotras los sentimos. Aunque vale la pena aclarar en primer lugar que se trata de un sentimiento natural, al igual que el miedo y la tristeza. Pero eso sí, siempre que no se conviertan en algo obsesivo y con una base irracional, algo que impida que una relación de pareja fluya con normalidad y armonía.

¿Hasta dónde hay que aguantar una situación marcada por los celos?  Los llamados celos patológicos tienen una curación larga y difícil por parte de quien lo padece. Deben cambiar su forma de percibir la realidad e incluso de verse a sí mismos. Y es algo complicado, en especial para el otro miembro de la pareja. El círculo de sufrimiento en que puede caerse de no poner un límite, puede ser muy elevado. De ahí que debamos estar alerta respecto a esta dimensión psicológica. Tanto si es nuestra pareja quien la padece, como si somos nosotras.

Diferencia entre celos normales y celos patológicos

Los celos pueden surgir de modo puntual en cualquier momento. Siempre nos podemos sentir un poco incómodas cuando nuestra pareja se va por ejemplo a una fiesta sin nosotras. También él puede sentir cierta inquietud si nos vamos de viaje con nuestros compañeros de trabajo. Es natural que se puedan originarse ciertas situaciones marcadas por los celos, pero siempre que éstos, no den lugar a discusiones intensas. Solo a comentarios con los que se dar a entender que el amor o la atracción hacia la  otra persona, siguen estando vivos.

Indicadores a tener en cuenta

  • Los interrogatorios. Las personas que se caracterizan por tener una personalidad marcada por los celos, suelen presentar rasgos de inseguridad. Es esta dimensión principalmente la que deriva en ese temor continuo a perder a la pareja, y sobre todo, a desconfiar. Las preguntas suelen ser continuas, llegando a someter a la pareja a verdaderos interrogatorios donde pocas veces, se ven satisfechos.
  • La desconfianza y la infelicidad. Hemos de tenerlo en cuenta: no hay maltratador sin víctima. Las situaciones de celos continuos, de interrogatorios, de vigilancias y de desconfianza, acaban sometiéndonos en un círculo de infelicidad donde la rutina se acaba perdiendo, donde las situaciones negativas y amenazantes acaban por destruir la relación de pareja. Preguntas como ¿A dónde vas? ¿A quién le escribes en el móvil? ¿Quién te ha enviado ahora un whatsapp? ¿Por qué te arreglas tanto? ¿Dónde has ido después del trabajo?… son claros indicadores de unos celos patológicos.

Superar los celos en una relación de pareja

La base para superar una situación de celos, es que exista una plena confianza entre los dos miembros de la pareja. Si intuimos que nuestro compañero – o nosotras mismas- padecemos un estado de celos que se escapa a lo que es natural, y que además, está causando la infelicidad en nuestra relación, deberemos tomar una decisión. Buscar la ayuda profesional para que nos permita racionalizar mejor estos pensamientos, gestionando además adecuadamente nuestras emociones, va a ser una clave esencial para mejorar esta situación. Es un proceso complejo que requiere tiempo y esfuerzo.

Por nuestra parte, te enseñamos unas claves esenciales para afrontar los celos, para conseguir que poco a poco, esta realidad a veces tan habitual, nos permita llevar con normalidad nuestra relación. Con confianza, complicidad y felicidad.

1. Frenar los celos a tiempo

Puede que te guste que tu pareja sea un poco celoso. Que le moleste cuando otro chico se fija en ti, por ejemplo, o que te pregunte a quién le escribes cuando estás con tu móvil. Pero no debemos confundir esos celos inocentes que demuestran su cariño por ti, de esos otros donde afila ya la fijación por controlar cada uno de tus movimientos. Amar no es controlar, amar es confiar y dar también libertad y espacio a la otra persona. Por ello es esencial que sepas frenar a tiempo ese tipo de comportamientos. Y ante todo, hacer comprender a la otra persona que esos recelos no te son cómodos y que te preocupan. Debemos ser asertivas y advertir estos tipos comportamientos donde la normalidad, puede caer a veces en la patología.

2. Racionalizar

Las personas especialmente celosas ven amenazas ahí donde no existen. Una mente celosa es propensa a magnificar con rapidez pequeñas cosas, pequeños detalles, dando lugar a una respuesta totalmente desproporcionada. Es necesario que aprendan a racionalizar no solo su conducta, sino sus pensamientos. Ante cualquier emoción cargada de amenaza o duda, lo primero es detenernos para averiguar si hay verdaderos indicios para ser desconfiados. Es un proceso complicado, pero es sin duda la base para evitar situaciones amenazantes.

3. Trabajar la autoestima

Lo hemos comentado anteriormente. El miedo a perder al ser querido, a que nos abandone y los sentimientos de celos desmesurados, tienen como base la inseguridad. Es pues necesario que se aprenda a aumentar la estima por uno mismo, valorando las propias capacidades, aprendiendo en esencia a querernos un poco más y a valorarnos como merecemos. Puede ser algo tan sencillo como intentar no tener pensamientos negativos sobre nosotros mismos y los demás. “¿A quién le habrá enviado un mensaje, a ese compañero de trabajo tan atractivo? ¿Le gustará más que yo?”  “No, mi pareja me quiere a mi y le gusta como soy”. Este sería un sencillo ejemplo.

4. Confiar en nuestra relación

Edificar una relación de pareja estable y feliz, requiere compromiso, dedicación y una buena confianza. Este vínculo puede empezar a romperse por muchos factores, y los celos es una de las mayores amenazas. Necesitamos confiar en lo que hemos construido con la otra persona, en todas esas pequeñas piezas que han edificado lo que somos en la actualidad. Experiencias en común, esfuerzos diarios por mantener el compromiso, el cariño, la dedicación… ¿vale la pena pues que los celos destruyan todo lo que hemos logrado? En absoluto, debemos tenerlo claro.

Los celos son un sentimiento de temor a perder a la persona amada. En pequeñas dosis pueden servirnos para dar una muestra de nuestro amor a nuestra pareja, pero cuando se muestran de forma obsesiva e irracional, no conseguimos más que alejar y dañar a aquellos a quien amamos. Nuestra pareja es un ser humano, no una propiedad, de ahí la necesidad de que la persona “celosa”, aprenda a reflexionar y racionalizar sus pensamientos. De no encontrar solución, siempre podemos encontrar ayuda mediante la terapia de pareja o individual, donde se obtienen resultados muy positivos.


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