Canelones de salmón ahumado con pesto: receta fría, original y muy festiva

  • Los canelones de salmón ahumado con pesto son un entrante frío ideal para celebraciones y menús especiales.
  • El pesto puede elaborarse con albahaca o perejil, con o sin queso, adaptándose a distintos gustos y dietas.
  • La receta admite muchas variaciones en el relleno y las guarniciones, manteniendo siempre el protagonismo del salmón.
  • Adelantar parte de la preparación facilita organizar un menú completo con platos principales de carne o pescado.

canelones de salmon ahumado con pesto

Cuando llegan las fiestas y empiezas a pensar en el menú, lo normal es que quieras lucirte un poco y preparar algo especial para tu gente. El salmón ahumado es uno de esos ingredientes que automáticamente dan sensación de lujo, de plato cuidado, aunque la receta en realidad no sea complicada. Por eso, convertirlo en protagonista de unos canelones fríos con salsa pesto es una idea estupenda si buscas sorprender sin volverte loco en la cocina.

En lugar de servir las típicas lonchas de salmón con una vinagreta sin más, aquí se integra en un plato vistoso, fresco y muy agradecido. Se trata de unos canelones de pasta rellenos de ensalada y tiras de salmón ahumado o marinado, acompañados de un pesto aromático que puedes preparar con albahaca o con perejil, con queso o sin él, según el matiz que quieras darle. Se comen fríos, se pueden dejar listos con antelación y funcionan de maravilla tanto en Navidad como en cualquier comida especial de verano.

Canelones fríos de salmón ahumado con pesto: la idea base

plato de canelones de salmon ahumado con pesto

La propuesta gira en torno a un concepto muy sencillo: usar láminas de pasta para canelones cocidas y servidas en frío, con un relleno ligero a base de ensalada y salmón ahumado, todo realzado con una salsa pesto casera. El resultado visual es muy elegante, pero el proceso, como verás, es más fácil de lo que parece.

Este tipo de canelón rompe con la idea tradicional del plato gratinado al horno, bien contundente y más invernal. Aquí no hay bechamel ni horneado, sino una versión fresca, perfecta como entrante o incluso como plato único si lo acompañas con una buena guarnición de verduras. Además, no tienes que estar pendiente del horno a última hora, algo que se agradece mucho cuando tienes invitados.

Otra ventaja importante es lo versátil que resulta la receta. El salmón puede ser ahumado o marinado en casa, el verde del pesto puede cambiar entre albahaca y perejil, e incluso puedes ajustar la textura de la salsa para que sea más cremosa o más tipo vinagreta ligera. También puedes jugar con ingredientes como manzana, brotes tiernos o frutos secos para adaptar el relleno a tu gusto.

En muchas versiones que se han ido publicando, las cantidades se ajustan según el número de comensales. Lo más habitual es trabajar con 12 placas de canelón para unas 4 a 6 raciones, dependiendo de si sirves tres canelones por persona o solo dos, y de si van como entrante ligero o como parte principal del menú.

Ingredientes básicos para los canelones de salmón ahumado con pesto

ingredientes para canelones de salmon ahumado con pesto

La base de casi todas las recetas de canelones fríos de salmón con pesto que se encuentran en la red sigue un patrón muy similar. Los ingredientes principales son la pasta, el salmón, una mezcla de hojas verdes y los elementos del pesto, con pequeñas variaciones según el toque personal de cada cocinero.

Para una preparación pensada en torno a 4 raciones (unas 3 unidades por persona) o hasta 6 raciones (2 unidades por persona), lo habitual es utilizar:

  • 12 placas de canelones (de las tradicionales que se cuecen en agua o de las que solo necesitan remojo, según prefieras).
  • Entre 100 y 200 g de salmón ahumado o marinado, cortado en tiras finas.
  • Hojas de ensalada variada (lechugas mezcladas, brotes tiernos, mezclum… al gusto).
  • Piñones, que se usan tanto para el pesto como para decorar y aportar textura crujiente.
  • Queso parmesano o similar, si optas por un pesto clásico con queso curado rallado.
  • Aceite de oliva virgen extra, tanto para el pesto como para aliñar el relleno.
  • Salsa de soja, que se añade en pequeñas cantidades para dar un toque salado y umami.
  • Hierbas frescas: albahaca, perejil o una combinación de ambas, según la versión de pesto que elijas.
  • Sal y pimienta negra, que se añaden con moderación, sobre todo teniendo en cuenta la sal propia del salmón y de la salsa de soja.

En una de las versiones más veraniegas se incorpora además media manzana ácida troceada y un chorrito de zumo de limón. La manzana aporta un punto crujiente y ligeramente ácido que contrasta muy bien con la untuosidad del salmón ahumado, mientras que el limón refresca el conjunto y equilibra la grasa.

También hay recetas en las que el queso parmesano se sustituye por ricotta o requesón mezclado con albahaca y nueces, dando lugar a un pesto de ricotta mucho más cremoso y suave, perfecto si buscas una salsa que «suavice» el sabor del salmón o si no te entusiasman los quesos muy curados.

Cómo preparar las placas de canelón para servirlas frías

elaboracion de canelones de salmon ahumado con pesto

La pasta es el punto de partida de todo el plato, y aunque parezca algo muy básico, es importante cocinar bien las placas de canelón para que queden flexibles pero firmes, ya que no van a pasar por el horno después. Esto significa que no puedes confiar en que se terminen de hacer en una segunda cocción.

Si utilizas placas tradicionales que requieren cocción, pon una olla amplia con abundante agua y sal al fuego. Algunas personas añaden un chorrito de aceite para evitar que se peguen, aunque con remover de vez en cuando suele ser suficiente. Cuando el agua hierva, introduce las láminas una a una para que no se apelmacen, y cuécelas el tiempo que indique el fabricante, normalmente en torno a unos 6 minutos.

En el caso de optar por placas precocidas o que solo necesitan remojo, bastará con sumergirlas en agua templada o caliente el tiempo marcado en el envase. Esto es muy práctico si quieres simplificar la parte de cocción, pero conviene controlar bien los minutos para que no se ablanden en exceso.

Una vez listas, es fundamental detener la cocción y manipularlas con cuidado. Sácalas del agua caliente, escúrrelas bien y colócalas extendidas sobre un paño de cocina limpio y ligeramente humedecido, o sobre papel de cocina ligeramente aceitado. Procura que no se superpongan para que no se peguen entre sí. Así se enfriarán sin resecarse y podrás rellenarlas con comodidad más adelante.

Si quieres adelantar trabajo, puedes cocer la pasta con unas horas de antelación y conservarla tapada con film (bien separadas las placas entre sí) en la nevera. De este modo, el mismo día solo tendrás que preparar el relleno, el pesto y montar los canelones justo antes de servir o un rato antes, manteniéndolos fríos.

El pesto: corazón aromático de la receta

El otro gran protagonista, junto con el salmón, es la salsa pesto. Se trata de una salsa de origen italiano a base de hojas verdes picadas, frutos secos, queso, ajo y aceite de oliva, que en su versión más conocida se elabora con albahaca fresca y piñones. Sin embargo, en estas recetas de canelones fríos se juega mucho con distintas variantes.

Un pesto clásico para este plato suele incluir:

  • Hojas de albahaca fresca, bien lavadas y secas.
  • Piñones (aunque a veces se sustituyen por nueces, según la disponibilidad o el gusto).
  • Queso parmesano o parmegiano reggiano rallado para dar sabor intenso.
  • Un diente de ajo pequeño o incluso medio, si no quieres que domine demasiado.
  • Aceite de oliva virgen extra en cantidad suficiente para conseguir una textura cremosa.
  • Una pizca de sal, ajustando según el punto salado del queso.

En algunas versiones se sustituye la albahaca por perejil fresco picado, o se combina media cantidad de cada hoja, logrando un pesto algo más suave y muy fresco. Es una buena opción si no te entusiasma el sabor tan marcado de la albahaca o si quieres acercarte a la salsa de una de las recetas originales en las que el perejil era protagonista.

Para prepararlo, puedes seguir el método tradicional con mortero, machacando primero ajo y sal, añadiendo después las hojas verdes, los piñones y, por último, el queso, mientras emulsionas todo con el aceite. Si prefieres ir más rápido, puedes usar batidora o procesador de alimentos: simplemente pon todos los ingredientes (excepto parte del aceite, que puedes reservar para ajustar la textura) en el vaso y tritura hasta obtener una salsa homogénea.

En una variante muy interesante se plantea un pesto de ricotta, en el que se mezclan ricotta o requesón con hojas de albahaca, nueces y aceite de oliva. Este pesto resulta más denso, cremoso y con un punto lácteo que combina muy bien con cereales integrales, ensaladas con salmón y, por extensión, también podría funcionar como alternativa suave para estos canelones fríos si quieres cambiar respecto al pesto clásico.

Por otro lado, hay una versión más ligera del pesto, casi como una vinagreta espesa. En ese caso se prescinde del queso y se trituran solo albahaca, piñones, ajo, sal y aceite, logrando una salsa más fluida y menos calórica, ideal si quieres que el plato resulte muy fresco y algo más ligero.

Rellenos: del salmón y la ensalada a la manzana y el limón

El relleno de estos canelones no es pesado ni recargado, todo lo contrario. La idea es combinar el salmón con una base de ensalada y algún ingrediente que aporte frescor y textura, de manera que cada bocado sea equilibrado y nada empalagoso.

La fórmula más sencilla consiste en mezclar:

  • Tiras de salmón ahumado o marinado, cortadas finas.
  • Hojas de lechuga o ensalada variada muy bien lavadas y escurridas.
  • Un aliño de aceite de oliva y un toque de salsa de soja, sin excederse para no oscurecer en exceso los ingredientes.

Solo con esto ya obtienes un relleno muy resultón, pero hay quien incorpora algunos extras. Una versión muy veraniega incorpora media manzana ácida cortada en dados pequeños, que se mezcla con los brotes y el salmón, y se aliña con el zumo de medio limón y unas gotas de salsa de soja. El limón ayuda a realzar los sabores, mientras que la manzana aporta crujiente y un toque chispeante que le sienta de maravilla al pescado ahumado.

Otra opción es añadir alcaparras o frutos secos como piñones o nueces directamente dentro del rollito, aunque lo más habitual es reservarlos para decorar por encima junto con el pesto. En cualquier caso, siempre conviene cortar todos los ingredientes en trozos pequeños o tiras finas, para que al enrollar el canelón no queden bultos que rompan la pasta.

En una variante algo más sencilla, el salmón se mezcla únicamente con hojas de ensalada y aceite de oliva, sin salsa de soja, y el aporte salado viene casi por completo del propio salmón y del pesto de perejil. Esta versión es ideal si quieres algo todavía más suave y verde, dejando que el pesto sea el auténtico protagonista del sabor.

Paso a paso: montaje de los canelones fríos de salmón ahumado con pesto

Una vez que tienes la pasta cocida y enfriada, el pesto preparado y el relleno mezclado, llega la parte más entretenida: montar los canelones y dejarlos bonitos para la mesa. No tiene misterio, pero merece la pena hacerlo con calma para que queden todos de un tamaño parecido.

Coloca una placa de canelón sobre la superficie de trabajo. Distribuye a lo largo de la parte central una porción del relleno de salmón y ensalada, sin llegar del todo a los extremos para que al enrollar no se salga. La cantidad dependerá del tamaño de la placa, pero mejor quedarse un poco corto que pasarse y que el rollito se abra.

En algunas recetas se sugiere, antes de poner el relleno, untar una fina capa de pesto sobre la pasta, de forma que el sabor de la salsa quede integrado no solo por fuera, sino también en el interior del canelón. Este detalle intensifica mucho el conjunto, sobre todo si te gusta la albahaca o el perejil.

Enrolla la placa con cuidado, empezando por el extremo donde has puesto el relleno y apretando lo justo para que quede bien ajustado pero sin romper la pasta. Coloca el canelón ya formado en un plato individual o en una fuente, con la unión hacia abajo para que no se abra. Repite el proceso con el resto de placas hasta tener todas las raciones preparadas.

En otra de las interpretaciones de la receta se propone colocar primero hojas de lechuga sobre la lámina de pasta, regarlas con una mezcla de aceite y salsa de soja, poner el salmón encima, añadir una cucharadita de pesto y después enrollar. Sobre el canelón ya formado se termina con más pesto, alcaparras, frutos secos y unas tiras extra de salmón, convirtiendo el plato en algo casi de restaurante, muy vistoso y con diferentes capas de sabor.

Presentación, decoración y momento de servir

La forma de presentar estos canelones marca mucho la impresión que causan en la mesa. Una idea muy práctica es servirlos ya montados en platos individuales, de dos a tres unidades por persona, dejando la salsa pesto en una salsera aparte por si alguien quiere añadir más.

Justo antes de llevarlos a la mesa, riega los canelones con el pesto de albahaca o perejil, sin miedo pero sin llegar a taparlos por completo. Unas cucharadas por encima y un cordón alrededor del plato quedan muy bien estéticamente. A continuación, reparte por encima unos piñones ligeramente tostados en sartén, moviéndolos sin parar para que no se quemen, porque se doran muy rápido.

Si has optado por la versión con alcaparras o con nueces, puedes esparcirlas por encima del plato junto con los piñones o en lugar de ellos. Algunos cocineros también decoran con unas tiras finas extra de salmón y unas pocas hojas pequeñas de albahaca o perejil, para que se vea desde el primer golpe de vista cuál es el sabor dominante.

En cuanto al momento de salsear, si has montado el plato con bastante antelación, conviene reservar el pesto y echarlo en el último momento. Así evitas que la pasta se reblandezca demasiado y que el color verde pierda viveza. Los canelones, una vez formados, aguantan bien un tiempo en la nevera tapados, siempre que los mantengas lejos de olores fuertes.

A la hora de integrar este plato en un menú completo, hay varias ideas interesantes que se repiten: como primer plato puedes servir los canelones fríos de salmón y, de segundo, una carne o un pescado al horno, a la plancha o en papillote. También se sugiere acompañarlos en el mismo plato con una guarnición de verduras como espárragos verdes a la plancha y unos tomates cherry abiertos a modo de flor, que quedan muy vistosos y aportan color.

Variantes, trucos y otras ideas relacionadas con el salmón y el pesto

A partir de la receta base, se pueden hacer muchos cambios sin perder la esencia. Si no te gustan los ahumados, siempre puedes utilizar salmón marinado casero, que da un sabor algo más suave y controlas mejor el punto de sal. De hecho, varias recetas parten de un salmón marinado previo que luego se reaprovecha para estos canelones.

Si lo que quieres es jugar con el pesto, las posibilidades también son amplias. Además de la albahaca o el perejil, se pueden combinar distintas hierbas aromáticas para obtener matices diferentes, siempre respetando la base de aceite de oliva y frutos secos. Incluso puedes hacer versiones sin ajo si este te resulta indigesto, o utilizar otros frutos secos como almendras o anacardos.

Otra línea interesante son los pestos cremosos, como el ya mencionado pesto de ricotta: ricotta o requesón mezclado con albahaca fresca, nueces y aceite de oliva. Este tipo de salsa se ha utilizado en otras recetas con salmón, arroz integral y cereales, fresones, pepinillos y germinados, demostrando que combina muy bien con sabores potentes y frescos a la vez. Adaptarlo a estos canelones sería tan sencillo como usarlo en lugar del pesto clásico, ajustando la cantidad para que no resulte demasiado denso.

Desde el punto de vista práctico, hay pequeños detalles que marcan la diferencia. Por ejemplo, controlar bien la cantidad de salsa de soja en el aliño, ya que con unas pocas gotas es suficiente para dar sabor sin teñir demasiado la ensalada ni aportar un exceso de sal. O elegir placas de canelón tradicionales en lugar de precocidas si prefieres una textura ligeramente más firme, teniendo en cuenta que no habrá un segundo horneado que termine de darles cuerpo.

Y más allá de estos canelones, el propio pesto es una salsa comodín que merece la pena dominar. Se puede usar para pasta caliente, ensaladas, sopas, menestras de verduras, legumbres frías, rellenos, platos al horno, tostas y canapés. Una vez que le pillas el punto, es muy probable que termines repitiéndolo una y otra vez, porque además se conserva muy bien en la nevera en un tarro hermético cubierto con una fina capa de aceite.

Estos canelones fríos de salmón ahumado con pesto son una forma estupenda de darle un giro «gourmet» a un plato de toda la vida. Combinan la elegancia del salmón con la frescura de la ensalada y el aroma intenso del pesto, se adaptan a distintas estaciones y tipos de menú, y permiten jugar con mil detalles sin perder la esencia: una receta sencilla, vistosa y perfecta para quedar de cine sin pasar el día entero en la cocina.

ensalada de queso fresco tomate pesto
Artículo relacionado:
Receta detallada de ensalada con salmón ahumado y calabacín