Cambia tu actitud frente a los problemas

Si os decimos que problemas tenemos todos, ni os estamos ayudando ni os estamos diciendo nada que vosotras no sepáis ya, ¿verdad? Pero si os decimos que los problemas varían mucho de verlo de una manera u otra, quizás la cosa cambie. Sí, es difícil hablar sobre algo que desconocemos, pero como decíamos antes, problemas hemos tenido y tenemos todos, por lo que algo sabremos de cómo afrontarlos para poder superarlos mejor.

En psicología, podemos hablar de 2 técnicas para cambiar la actitud frente a los problemas. Estos varían mucho de cómo te los tomes, así que en buena medida depende de ti. Si quieres ser una persona más fuerte, más resilente y superar con mejor actitud tus problemas, no dejes de leer este artículo. Te ayudará mucho.

Ten presente la fugacidad de la vida

No es nada agradecido darse cuenta de que vida sólo tenemos una y que a fin de cuentas es más corta de lo que a priori parece. Sin embargo, tener presente esta fugacidad, afianzarnos en el famoso lema del “carpe diem” nos hace relativizar todo mucho más, dándole así la verdadera importancia que merece.

Bien es cierto, que unos problemas son más graves que otros, pero casi todos tienen solución.

Si calcular tu vida en años se te hace demasiado largo (es bastante la diferencia al comparar a una persona de 30 años con una de 90), siempre podrás comparar en meses o incluso semanas. La persona de 30 años tendría 360 meses de vida y la de 90, tendría 1080… Visto así, la diferencia no parece tan abismal como en años. De este modo podremos percatarnos de mejor modo de la fugacidad de la vida, y así aprovechar mejor el tiempo que se nos brinda.

Todo pasa, todo llega

Las personas solemos cometer un fallo muy común: el esperar a que sucedan cosas mejores. Nunca estamos contentos con nuestro presente, y aunque lo estemos medianamente, siempre esperamos más y más de la vida. Ejemplo: cuando somos pequeños y estamos en los primeros cursos del colegio, estamos deseando crecer para estar en el último curso y ser los mayores de la escuela. Cuando llegamos por fin a esta etapa, estamos deseando cumplir años para poder hacer esas “cosas prohibidas” que los mayores sí pueden hacer (salir, fumar, etc.)… Cuando ya estamos en los últimos años de instituto, deseamos volver a crecer para ser por fin adultos y tener una vida propia, sin que nadie nos mande, ser independientes, autónomos, etc… Hasta que por fin nos hacemos mayores, y nos damos cuenta de que los años pasan más rápido de lo que nosotros creíamos en un principio. Pero aún dándonos cuenta de eso, seguimos esperando: un hijo, un ascenso en el trabajo, una casa mejor y más grande, una vida más dinámica y divertida, que los hijos se vayan de casa para poder ahorrar y disfrutar más de la vida, etc…

Esperando siempre que nos sucedan cosas mejores no nos damos cuenta de que la vida es lo que pasa ahora, en estos momentos… No disfrutamos el presente: o vivimos sumergidos en el pasado, anhelando esos tiempos que creíamos mejores, o pensamos en ese futuro deseado que está por llegar. El futuro se va haciendo a cada paso que se da en el presente, en el aquí y en el ahora.

Os dejamos con un vídeo que quizás os ayude a ver esto que os explicamos. ¡Muy recomendable!


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