Cálculos biliares: síntomas, causas y cómo tratarlos

 Los cálculos biliares pueden llegar sin avisar. En este artículo comentaremos las causas que provocan su aparición, qué son realmente, cuáles son los síntomas que notamos y cómo podemos tratarlo de manera natural.

La salud es de las cosas más importantes que tiene que buscar y cuidar el ser humano. Porque sin salud no podemos desarrollar nuestras capacidades y podemos enfermar gravemente. Los cálculos biliares pueden llegar a ser muy dolorosos por esta razón a la mínima sospecha o señal tenemos que estar atentos y ponerle solución.

Los cálculos biliares son depósitos endurecidos, pueden ser recolecciones de colesterol, pigmento biliar o un conjunto de los dos, se forman en la vesícula biliar o dentro de los conductos biliares del hígado.

La vesícula biliar se encuentra en el lado derecho del abdomen, debajo del hígado y tiene el tamaño de una pera. Esta vesícula tiene un líquido digestivo conocido como bilis que se libera en el intestino delgado.

Los cálculos pueden cambiar de tamaño, pueden ser como un grano de arena o tan grande como una pelota de golf. Del mismo modo que se puede tener sólo uno o varios cálculos al mismo tiempo.

Problemas que ocasionan los cálculos biliares

Estos son algunos de los problemas que están relacionados con estas dolencias.

  • Se forman en el sistema biliar y ocasionan obstrucciones en los conductos biliares.
  • También pueden obstaculizar el flujo de enzimas digestivas del páncreas.
  • Esto supone una inflamación del páncreas que desemboca en una pancreatitis por cálculos biliares.
  • Estas obstrucciones ocasionan dolores abdominales, náuseas y vómitos.
  • Si este conducto biliar se ve taponado durante mucho tiempo, la bilis no puede drenarse adecuadamente y se desarrolla una ictericia. Es decir, una tonalidad amarilla en los ojos y en la piel.

Síntomas comunes de los cálculos biliares

En muchas ocasiones no se perciben síntomas que nos hagan pensar que tenemos cálculos en la vesícula. Sin embargo, pueden darse algunas premisas que se repiten y que se pueden considerar como un patrón. Tenemos que recalcar que los síntomas aparecen cuando el cálculo bloquea el flujo de la bilis en los conductos biliares.

  • Molestias periódicas o molestias constantes.
  • Dolor en el abdomen en la zona superior.
  • Sudoración.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Dolor en el pecho que podría desembocar en un ataque cardíaco.

Es imprescindible acudir a nuestro médico si empezamos a apreciar estos síntomas con asiduidad porque podría estar en peligro la salud de nuestro organismo.

Diagnóstico de los cálculos biliares

Cuando se sospecha que se pueden tener estos cálculos nos pueden realizar exámenes para determinar si se trata de esas piedras que bloquean los conductos.

El examen de ultrasonido abdominal es el estudio más rápido y más común para determinarlos. Es un procedimiento relativamente barato, práctico y efectivo.

Tratamiento para los cálculos biliares

Como comentábamos no suelen aparecer unos síntomas claros para detectarlos, sin embargo, una vez que sabemos que podemos padecer estas obstrucciones en los conductos, existen ciertos tratamientos que mejoran nuestro estado de salud.

Entre los más recomendados por los profesionales es la medicación para “disolverlos” y para que el cuerpo los deseche naturalmente o bien la cirugía total para extirpar la vesícula biliar.

Los médicos creen que los cálculos aparecen cuando en nuestra bilis hay altas dosis de colesterol o de bilirrubina. Se ha determinado que son las mujeres son más propensas en padecerlo, así como tener más de 60 años o tener sobrepeso u obesidad o diabetes.

Es importante mantener una alimentación saludable para evitar estos problemas de salud en un futuro. Es imprescindible mantener un estilo de vida sano para sentirnos bien, con energía y poder afrontar nuestro día a día.

Añadir a nuestra rutina la actividad física, es imprescindible para que nuestro organismo queme calorías y mejore su metabolismo.

Lo ideal es buscar el equilibrio entre el deporte y una alimentación correcta. Siempre y cuando nuestra rutina nos lo permita, aunque con fuerza de voluntad y con pequeños gestos que vayamos adquiriendo paulatinamente podremos lograrlo.

 


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