
Durante cuatro días del mes de febrero, Teruel se transforma en una ciudad medieval del siglo XIII para revivir la leyenda de los Amantes a través de las Bodas de Isabel de Segura. Calles, plazas y rincones del casco histórico se llenan de trajes de época, escenarios al aire libre y campamentos que recrean el ambiente de hace ocho siglos.
En esta edición, la recreación alcanza su 30º aniversario y se celebra ya como Fiesta de Interés Turístico Internacional, un reconocimiento que premia la fidelidad histórica del evento y, sobre todo, la implicación masiva de la ciudadanía. La cita se ha consolidado como uno de los grandes reclamos culturales y turísticos de Aragón y un referente dentro de las recreaciones históricas a nivel europeo.
Una recreación que devuelve Teruel al siglo XIII
Cada mes de febrero, del 19 al 22, la capital turolense retrocede en el tiempo para convertirse en una auténtica villa medieval. La ciudad revive la historia de Isabel de Segura y Diego de Marcilla, los célebres Amantes de Teruel, una de las tramas de amor trágico más conocidas de la tradición aragonesa.
A lo largo de estas cuatro jornadas, más de 150 actores y cientos de figurantes dan vida a los principales momentos de la leyenda: la despedida de Diego cuando parte a buscar fortuna, la boda de Isabel con Pedro de Azagra, el regreso del amante tras años de ausencia, la Petición del Beso y el desenlace marcado por la muerte de ambos protagonistas.
El espectáculo no se limita a unos pocos escenarios puntuales: alrededor de 150 grupos recreacionistas instalan sus haimas y campamentos en el Centro Histórico, las Rondas y en torno a la Plaza de Toros, organizando actividades, animación de calle y propuestas abiertas al público. La ciudad entera se convierte en un gran escenario vivo, en el que conviven música, teatro, desfiles y vida cotidiana de época.
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, subraya a menudo que no se trata solo de una fiesta local: las Bodas de Isabel de Segura se han convertido en una de las recreaciones históricas más relevantes de España y de toda Europa, tanto por la magnitud del montaje como por la participación ciudadana que la sostiene desde sus inicios, allá por 1997.
Treinta años de historia y Fiesta de Interés Turístico Internacional
Lo que empezó en 1997 como la iniciativa de un grupo de amigos empeñados en escenificar la leyenda de los Amantes se ha convertido tres décadas después en un acontecimiento que moviliza a todo Teruel. Miles de vecinos se visten de época, participan en las escenas y se reparten por los distintos enclaves de la ciudad para recrear la vida del siglo XIII.
En esta edición especial, se cumplen 30 años de recreación ininterrumpida, un hito que coincide con la declaración, el pasado mes de diciembre, de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Este sello reconoce el impacto de las Bodas de Isabel de Segura en la proyección exterior de Teruel y refuerza su atractivo para el visitante nacional y europeo.
El evento se ha mantenido fiel a su esencia: rigor histórico, participación vecinal y vocación de apertura al público. La Fundación Bodas de Isabel coordina la programación central, mientras que la Federación de grupos recreacionistas aporta un tejido asociativo que sostiene la fiesta desde el barrio, las peñas y las propias haimas, cuidando los detalles de vestuario, ambientación y costumbres.
Con el paso de los años se ha ido ampliando el programa hasta superar, en la actualidad, el centenar de actos entre escenas teatrales, pasacalles, exhibiciones y propuestas familiares. A ello se suma un gran Mercado Medieval con alrededor de 250 puestos, distribuidos por la Plaza de la Catedral, la Glorieta, el Paseo del Óvalo, la Escalinata, el Parque de los Fueros y otras zonas del casco urbano.
Programa y escenas clave de las Bodas de Isabel de Segura
El desarrollo de las Bodas de Isabel de Segura se concentra en cuatro días muy intensos, del jueves 19 al domingo 22 de febrero, con una sucesión continua de actos repartidos por todo el casco histórico. Cada jornada cuenta con escenas propias de la leyenda y con actividades paralelas para todos los públicos.
El jueves por la tarde se produce la puesta en marcha oficial de la recreación, con la apertura de campamentos y las primeras propuestas culturales. A las 18.30 horas comienza un cuentacuentos infantil en la Plaza de la Catedral y, ya de noche, se escenifica la pieza «Las mujeres deshabitadas» antes de la Procesión de las Ánimas, que recorre el centro y marca el arranque solemne de la fiesta.
El viernes 20 cobra protagonismo la boda de Isabel. Desde las 10.00 horas están en marcha el mercado y los campamentos, con música y animación de distintos grupos. A las 11.45 horas sale la comitiva nupcial desde La Andaquilla hasta la Catedral, donde se representa, a las 12.00 horas, la Boda de Isabel de Segura con Don Pedro de Azagra en plena Plaza de la Catedral. Tras el enlace, el público asiste al pregón oficial desde el balcón del Ayuntamiento y a varias piezas breves de teatro en la plaza.
La tarde del viernes concentra buena parte de la actividad escénica en la Plaza de la Catedral y el centro de la ciudad, con representaciones como «Revuelta en la Plaza», «Los Pícaros», «Lucha de ingenio de frailes y monjas» o «Se busca benefactor», entre otras. Uno de los momentos más vistosos es la recepción al rey Jaime I de Aragón en el Parque de los Fueros, seguida de un desfile hasta la Plaza del Torico, donde se escenifica el vasallaje de los habitantes de la villa y, ya de noche, el espectáculo de fuego «El ritual de Farralis».
El sábado 21 es probablemente la jornada más intensa. Desde primera hora abren de nuevo los campamentos y el mercado, mientras pasacalles, músicos y animación de calle recorren el casco histórico. Por la tarde se celebra el Toro Nupcial en el Tozal y la Plaza del Torico y el Torneo del Rey en la Plaza de Toros, dos citas muy esperadas tanto por turolenses como por visitantes.
A partir de las 19.00 horas llega el tramo central de la leyenda: concentración de tropas en el Portal de Daroca, entrada de las huestes de Aragón y llegada de Diego de Marcilla, encuentro del joven con sus padres en la Plaza de la Catedral y, finalmente, en la Plaza del Torico, la Petición del Beso, la muerte de Diego y el lamento de Isabel. La noche continúa con una nueva Procesión de las Ánimas y un desfile de antorchas con carácter solidario, que culmina en los Jardines de la Escalinata con el rito fúnebre conocido como «La vela del Capitán».
El domingo 22 está marcado por los actos fúnebres que cierran la historia. A media mañana se inicia la comitiva de los funerales de Diego de Marcilla, que recorre distintas calles hasta llegar a la Plaza de la Catedral. Allí se representan «Comadreos sobre el difunto» y las exequias de Diego, seguidas de la muerte de Isabel. El broche se pone en la Plaza del Seminario con el Romance del Ciego, la Oda a los Amantes, la invitación al beso en honor a los protagonistas y el número final «Los latidos de los Amantes», que cierra una edición especialmente simbólica.
Una ciudad volcada: participación ciudadana y ambiente medieval
Si algo distingue a las Bodas de Isabel de Segura frente a otras recreaciones, es la implicación masiva de la población local. Cada año, miles de turolenses preparan sus trajes, cuidan la ambientación de sus haimas y se coordinan con amigos, compañeros de trabajo y familias para vivir durante cuatro días como en el siglo XIII.
El resultado es que la ciudad entera funciona como un gran escenario coral: vecinos haciendo de comerciantes, soldados, clérigos, nobles o campesinos; grupos de música tradicional animando plazas y rincones; recreacionistas organizando combates y exhibiciones de armas; artesanos ofreciendo talleres y degustaciones de productos de la tierra. Todo ello se suma a la programación oficial de la Fundación y a las propuestas organizadas desde la Federación de grupos.
En paralelo a las escenas principales, la vida cotidiana del medievo se recrea en los campamentos repartidos por el Centro Histórico, las Rondas y el entorno de la Plaza de Toros. Es habitual encontrar demostraciones de oficios, actividades infantiles, pequeñas representaciones improvisadas y rincones donde descansar y disfrutar de la gastronomía local en un ambiente totalmente tematizado.
La suma de estos elementos ha convertido a las Bodas de Isabel de Segura en uno de los grandes acontecimientos culturales y turísticos de Aragón. Cada año, miles de visitantes llegan a Teruel atraídos por la leyenda de los Amantes y por la posibilidad de vivir una experiencia inmersiva en pleno invierno, donde la ciudad se transforma por completo.
El tiempo en Teruel durante las Bodas: frío nocturno y días soleados
Al celebrarse en pleno mes de febrero, el clima juega siempre un papel importante en la experiencia de las Bodas. Lo habitual es que las madrugadas sean frías, con mínimas que pueden bajar de los 0 grados, mientras que durante el día, si luce el sol, las temperaturas suben notablemente y obligan a quitarse capas de abrigo.
Las previsiones para estas fechas apuntan a una amplia oscilación térmica, con valores diurnos que pueden rondar los 20-22 grados y mínimas en torno a -1 o 1 grado. Para el público y los participantes, esto se traduce en la necesidad de ir bien abrigados en las horas nocturnas y primeras horas de la mañana, especialmente en actos como las procesiones o los desfiles de antorchas.
En cuanto a la nubosidad, se esperan jornadas con cielos poco nubosos o despejados y sin lluvias significativas, lo que facilita la realización de las escenas al aire libre. Para la tarde-noche del jueves, cuando se representa «Las mujeres deshabitadas» y tiene lugar la primera Procesión de las Ánimas, se prevé ambiente frío pero estable, sin precipitaciones.
El viernes y el sábado, momentos clave para la boda de Isabel con Pedro de Azagra y la llegada de Diego de Marcilla, la situación meteorológica tendería a mantenerse en la misma línea: mañanas frescas, mediodías suaves y noches frías, con predominio de cielos despejados. El domingo, durante los funerales y el desenlace de la leyenda, seguiría la tónica de amplitud térmica y ambiente seco.
Promoción exterior y proyección turística de Teruel
El salto de las Bodas de Isabel de Segura a la categoría de Fiesta de Interés Turístico Internacional ha ido acompañado de un esfuerzo añadido de promoción. El Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón han apostado por dar a conocer este evento fuera de la comunidad, con campañas específicas en grandes ciudades.
Una de las acciones más llamativas ha sido la promoción en la Gran Vía de Madrid, donde la imagen de la recreación se ha utilizado para posicionar a Teruel como «Ciudad del Amor». La leyenda de los Amantes se presenta así como un reclamo turístico singular, capaz de competir con otros destinos europeos que también explotan historias románticas y medievales.
Además de la publicidad exterior, los medios de comunicación aragoneses han reforzado su cobertura. Cadenas como Aragón TV y Aragón Radio anuncian retransmisiones especiales de las escenas principales —incluida la muerte de Diego y la de Isabel—, así como programas en directo desde la propia ciudad. La presencia constante en prensa, radio, televisión y formatos digitales contribuye a mantener viva la imagen de las Bodas durante todo el año.
Este trabajo de difusión se suma a la labor de la Fundación Bodas de Isabel, que no solo coordina los actos, sino que también impulsa contenidos divulgativos sobre la historia de Teruel, la arquitectura mudéjar y el contexto histórico de la leyenda. El objetivo es que quien llegue a la ciudad no solo disfrute de la fiesta, sino que comprenda mejor el patrimonio cultural que la sustenta.
Una experiencia completa para vecinos y visitantes
Con el paso del tiempo, las Bodas de Isabel de Segura han pasado de ser una simple representación de la leyenda a convertirse en una experiencia global en la que se mezclan teatro, música, gastronomía, turismo y memoria histórica. Quien acude a Teruel durante estos días no solo ve escenas, sino que pasea por un casco antiguo transformado, prueba productos locales en un mercado temático y se cruza continuamente con personajes vestidos como en el siglo XIII.
La fiesta ofrece actividades para todo tipo de público: desde cuentacuentos y talleres para los más pequeños, hasta torneos y exhibiciones de combate para los aficionados a la recreación histórica, pasando por conciertos, animación de calle y actuaciones de música tradicional. Muchos visitantes aprovechan también para descubrir el patrimonio mudéjar de la ciudad y otros recursos turísticos de la provincia.
Todo ello se articula en torno a una misma historia: la de dos amantes cuyo amor imposible ha marcado la identidad de Teruel durante siglos. La recreación, lejos de quedarse en un simple relato romántico, se ha consolidado como un motor cultural y económico que moviliza a la ciudad entera y la proyecta tanto en España como en el resto de Europa.
El resultado de esta combinación de historia, participación vecinal y promoción turística es una cita que muchos marcan ya en rojo en su calendario: cuatro días en los que Teruel se convierte en villa medieval, capital del amor trágico y gran escenario a cielo abierto, confirmando por qué las Bodas de Isabel de Segura se han ganado un lugar destacado entre las grandes fiestas históricas del continente.



