Ayuda a tus hijos a etiquetar sus emociones

emociones en los nenes

Los niños no nacen entendiendo las emociones. Saben que sienten las cosas porque las sienten, pero no comprenden qué es exactamente ni tampoco por qué ocurre.  Un niño pequeño no podrá decir: «Querida madre, me disculpo por mi irritabilidad innecesaria. Mi transición a la nueva clase del cole me ha causado una cantidad inesperada de estrés. Mis futuros ajustes académicos se llevarán a cabo con un nivel de gracia nunca antes visto en nuestro encantador hogar».

Tienes las palabras; ellos no. Por esto, es tu deber como padre o madre que ayudes a tus hijos a comprender lo que está sucediendo etiquetando lo que sienten. Cuando entiendan las emociones que sienten, entenderás gran parte de la vida.

Proporcionar las palabras correctas

Proporcionar palabras de esta manera puede ayudar a los niños a transformar un sentimiento amorfo, aterrador e incómodo en algo definible, algo que tiene límites y es una parte normal de la vida cotidiana.

La ira, la tristeza y el miedo se convierten en experiencias que todos tienen y que todos pueden manejar. Etiquetar las emociones va de la mano con la empatía. Un padre ve a su hijo llorar y le dice: «Te sientes muy triste, ¿no?» Ahora, no solo se entiende al niño, tiene una palabra para describir este sentimiento intenso. Los estudios indican que el acto de etiquetar las emociones puede tener un efecto calmante sobre el sistema nervioso, ayudando a los niños a recuperarse más rápidamente de incidentes molestos.

emociones en los nenes

Etiquetar las emociones es muy poderoso

No pases por alto esto. El etiquetado es absurdamente poderoso. La neurociencia ha demostrado repetidamente su capacidad para calmar las emociones. Es una de las principales técnicas que utilizan los negociadores de rehenes para mantener tranquilas las situaciones más peligrosas.

Entonces, cuando un niño está llorando porque su hermana recibió un regalo mejor que el suyo, no quiere ser despectivo y decir: «Estoy seguro de que recibirás un mejor regalo la próxima vez». Tienes que validar y etiquetar la sensación con algo como: “Desearías haber conseguido algo más divertido. Apuesto a que eso te hace sentir un poco celoso”.

Ahora el niño está pensando: «Me entienden». Y han aprendido algo sobre cómo lidiar al hablar y etiquetar las emociones para controlarlas… esto lleva a cosas realmente buenas.

Construyendo Inteligencia Emocional

Las implicaciones de enseñar a un niño a calmarse son enormes. Los niños que pueden calmarse desde una edad temprana muestran varios signos de inteligencia emocional: tienen más probabilidades de concentrarse mejor, tener mejores relaciones con sus iguales, un mayor rendimiento académico y buena salud.

Nuestro consejo para los padres, entonces, es ayudar a tus hijos a encontrar palabras para describir lo que sienten. Esto no significa decirles a los niños cómo deberían sentirse. Simplemente significa ayudarlos a desarrollar un vocabulario con el cual expresar sus emociones.

De esta manera los niños, incluso los más nerviosos, estarán más tranquilos. La tormenta ha pasado… Están aprendiendo sobre las emociones. Pero, ¿cómo les enseñas un mejor comportamiento y cómo solucionar el problema real? ¡Sé su mejor ejemplo siempre!


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