Así ha sido el estreno de DecoMasters en La 1: formato, retos y parejas concursantes

  • Estreno en La 1 de DecoMasters, nuevo talent show de decoración de RTVE producido por Shine Iberia.
  • Diez parejas de famosos compiten en retos de interiorismo con presupuestos ajustados y supervisión de clientes reales.
  • El jurado, formado por Lorenzo Castillo y Marta Riopérez, decidió no expulsar a nadie en el primer programa, pero sí imponer sanciones.
  • Primeros conflictos, tensiones y reacciones en redes, con críticas al horario tardío y comentarios sobre el casting.

Concurso de decoración DecoMasters en televisión

El debut de DecoMasters en La 1 ha confirmado que la televisión pública vuelve a apostar con fuerza por los talent shows centrados en un oficio concreto, esta vez con la decoración y el interiorismo como protagonistas. El nuevo formato de RTVE se suma así a la línea marcada por otros concursos de celebrities, trasladando ahora la competición a salones, dormitorios y casas familiares.

En su primera entrega, el programa ha dejado claras sus cartas: un casting potente de 20 famosos organizados en parejas, retos con clientes reales, presupuestos cerrados y un jurado exigente que no solo valora el resultado estético, sino también la gestión del dinero y la sensibilidad con las historias personales detrás de cada proyecto.

Un nuevo talent show de decoración para La 1

Bajo el lema televisivo de que «si puedes soñarlo, puedes decorarlo», DecoMasters se presenta como la nueva gran apuesta de entretenimiento de La 1 en España. El espacio llega de la mano de RTVE y Shine Iberia, la misma productora responsable de formatos como MasterChef Celebrity o Maestros de la Costura, y replica parte de su fórmula: famosos sometidos a pruebas intensas, desafíos semanales y una eliminación habitual al final de cada programa.

La conducción recae en Patricia Montero, que ejerce de hilo conductor entre plató, talleres y visitas a las casas de los clientes, guiando tanto a los concursantes como al espectador. Junto a ella, el jurado está formado por el interiorista multipremiado Lorenzo Castillo y la editora de revistas de decoración Marta Riopérez, dos perfiles con larga trayectoria en el sector que se encargan de evaluar las propuestas y marcar el listón de calidad.

El programa se emite en La 1 en horario nocturno, tras ‘La Revuelta’, algo que ya en su estreno ha generado debate por lo tarde que arrancó la emisión. Pese a ello, el arranque ha despertado curiosidad entre quienes echaban de menos un formato de decoración en la televisión generalista española.

Conceptualmente, el espacio propone que las parejas de concursantes se conviertan en decoradores capaces de hacer realidad los deseos de clientes reales, adaptándose a gustos, necesidades y límites económicos y aprovechando el espacio. No basta con imaginar espacios espectaculares: hay que respetar presupuestos, reutilizar piezas cuando conviene y justificar cada euro invertido.

Diez parejas de famosos, del corazón a las redes sociales

Uno de los grandes reclamos de DecoMasters es su elenco. La primera edición reúne a 10 parejas de celebridades muy distintas entre sí, combinando rostros habituales de la televisión con perfiles del mundo de la moda, la música, la interpretación y las redes sociales. El objetivo es mezclar clicks, química y conflicto en un entorno nuevo para la mayoría.

Entre las parejas más mediáticas se encuentra la formada por Isa Pantoja y Asraf Beno, que ponen a prueba su complicidad en plena etapa vital de cambios, combinando el programa con su reciente maternidad. Su participación está llamada a ser una de las más seguidas por la atención que genera la familia Pantoja en el panorama televisivo español.

En el terreno actoral, el concurso reúne a Canco Rodríguez y Eduardo Casanova, viejos conocidos para el público por su trabajo conjunto en la serie Aída y ahora también en su regreso cinematográfico. Casanova, muy presente en diferentes formatos, vuelve a ponerse ante las cámaras en clave de concurso, mientras que Canco ha destacado en entrevistas asociadas al formato por el esfuerzo que exige este tipo de retos.

La nómina incluye también a Samantha Vallejo-Nágera y su hermano Colate, que saltan esta vez de los fogones y los platós del corazón al universo del interiorismo. Samantha pasa así de ejercer como jurado en MasterChef a ponerse en la piel de concursante, una posición menos habitual para ella en televisión.

El peso de las sagas familiares está muy presente: Lucía Dominguín (también citada como Lucía Bosé) y Palito Dominguín se incorporan como otra pareja madre-hija con pasado en realities y concursos, y Mar Flores y su hijo Carlo Costanzia Jr. suman otro binomio familiar poco dado hasta ahora a este tipo de programas, que intenta dejar atrás especulaciones mediáticas centrando el foco en el trabajo conjunto.

Completan el casting los Gemeliers (Jesús y Daniel Oviedo), que cambian los escenarios musicales por los planos de decoración; la dupla formada por Antonia Dell’Atte y María Zurita, amigas con experiencia previa en talents culinarios; el tándem explosivo de La Terremoto de Alcorcón y el diseñador Eduardo Navarrete; el dúo de intérpretes Raquel Meroño y Belén López; y la pareja de creadores de contenido King Bru (Bruno Berthuit) y Andy Andrea (Andrea Sánchez), representantes de una generación más joven y digital.

Un estreno marcado por las emociones y la ausencia de expulsados

La primera emisión de DecoMasters estuvo inicialmente prevista para una semana antes, pero RTVE decidió retrasarla a raíz del accidente ferroviario en Adamuz. Finalmente, el arranque llegó con doble prueba, abundancia de momentos emotivos y una decisión llamativa por parte del jurado: no expulsar a nadie en el debut, pese a que se había anunciado lo contrario durante el programa.

Desde el primer minuto, el formato dejó claro que no se limitaría a mostrar cambios estéticos, sino que pondría el foco en historias personales de los clientes. El caso de Javier, el primer cliente en abrir las puertas de su casa, marcó el tono: tras la pérdida de su padre, buscaba renovar los salones del hogar familiar para que su madre iniciara una nueva etapa y para que toda la familia pudiera crear nuevos recuerdos en un entorno más acogedor.

Las parejas de famosos tuvieron que gestionar presupuestos limitados y tiempos ajustados, lo que se tradujo en nervios, pequeñas crisis y más de una lágrima. Concursantes como Isa Pantoja reconocieron no estar acostumbrados a un ritmo de trabajo tan intenso, mientras que otros, como Casanova o Canco, acusaron el cansancio físico de jornadas largas entre muebles, pintura y montaje.

Pese a los errores y a una mecánica que anunciaba expulsión para la pareja peor valorada en la prueba final, Lorenzo Castillo y Marta Riopérez optaron por suspender la eliminación al tratarse del estreno. Su argumento fue claro: aunque hubo fallos notables, percibieron valentía y potencial en las propuestas de los nominados, por lo que consideraron oportuno darles una semana más para aprender y mejorar.

La decisión fue recibida con alivio generalizado en el taller. Las parejas en la cuerda floja celebraron seguir en el concurso, pero el jurado avisó con contundencia de que en la próxima entrega sí habrá expulsados y que la indulgencia inicial no se repetirá.

La primera prueba grupal: dos salones, un cliente y muchas tensiones

El estreno se articuló en torno a dos grandes retos. El primero fue una prueba grupal en casa de Javier, donde las parejas se dividieron en dos equipos para redecorar dos salones diferentes de la vivienda: un «salón familiar» y un «salón bodega». Cada espacio contaba con un presupuesto de 4.500 euros, lo que obligaba a priorizar, reutilizar y ajustar cuentas.

Un equipo quedó liderado por Isa Pantoja y Asraf Beno, acompañados por Samantha y Colate Vallejo-Nágera, Palito Dominguín y Lucía, Antonia Dell’Atte y María Zurita, y los Gemeliers. El otro grupo estuvo encabezado por Raquel Meroño y Belén López, al frente de Canco Rodríguez y Eduardo Casanova, King Bru y Andy Andrea, Mar Flores y Carlo Costanzia Jr., y Eduardo Navarrete y La Terremoto de Alcorcón.

La misión consistía en integrar diseño, funcionalidad y personalidad en cada estancia, logrando que los salones reflejasen la historia de la familia y, al mismo tiempo, resultasen prácticos para su día a día. Durante las dos jornadas de trabajo se vivieron momentos de tensión, mareos de Canco, percances de Casanova y los primeros enfrentamientos abiertos.

Uno de los conflictos más comentados fue el choque entre Isa Pantoja y Samantha Vallejo-Nágera. Samantha consideraba que Isa no aceptaba consejos ni se abría a otras ideas, mientras que Isa se sentía con mucha presión sobre los hombros y defendía su liderazgo, aunque reconocía que no estaba acostumbrada a llevar tanta responsabilidad en proyectos de este tipo.

A la hora de la valoración, el jurado y el propio Javier recorrieron los dos salones reformados. Lorenzo Castillo y Marta Riopérez destacaron el esfuerzo de ambos equipos, pero no pasaron por alto detalles como la falta de liderazgo en el grupo de Isa y Asraf, las decisiones cromáticas discutibles —como el uso del negro— o la escasa implicación de algunos concursantes en el proceso.

En el lado positivo, el equipo de Belén y Raquel fue reconocido por una idea global que el jurado calificó de «maravillosa», aunque también recibieron críticas puntuales por ciertos desequilibrios en la composición. Finalmente, ese grupo fue proclamado ganador de la primera prueba, algo que muchos celebraron con entusiasmo, excepto Asraf, que acabó visiblemente emocionado.

Prueba de eliminación sin expulsados, pero con sanciones

Tras el primer reto por equipos, las parejas que no lograron convencer al jurado quedaron abocadas a la prueba de eliminación. Entre los perdedores se encontraban Isa y Asraf, Samantha y Colate, Palito y Lucía, Antonia Dell’Atte y María Zurita, y los Gemeliers, que debían enfrentarse a un segundo encargo, esta vez de manera más individualizada, aunque seguían compitiendo en dúos.

En esta segunda prueba, cada pareja tuvo que decorar un dormitorio con un presupuesto de 1.500 euros. El cliente, Álex, pedía habitaciones acogedoras para que los niños se sintieran cómodos y seguros, lo que añadía una capa de responsabilidad emocional al ejercicio. La interiorista Marta de la Rica acompañó al jurado en la evaluación de este reto.

Durante la jornada, algunos concursantes llevaron el trabajo con más ligereza: los Gemeliers y el dúo Samantha-Colate se lo tomaron con humor y hasta se animaron a cantar mientras avanzaban en sus proyectos. Por su parte, Palito y Lucía mostraron una compenetración notable, enfocándose en crear una atmósfera cálida y personal.

En el extremo opuesto, Antonia Dell’Atte y María Zurita empezaron a tener sus primeros desencuentros serios, evidenciando estilos y maneras de trabajar muy distintas. Isa Pantoja y Asraf también vivieron una de las situaciones más tensas: entre el agobio por el tiempo, los problemas para colocar papel pintado y suelo, y la autoexigencia, Isa terminó rompiendo a llorar y bromeando con que lo hacía “como una folclórica”.

Al cierre de la prueba, todos lograron terminar sus habitaciones y llegó el momento del veredicto. El jurado comentó que Palito y Lucía habían logrado emocionar con una habitación especialmente acogedora, mientras que también valoraron el resultado de los Gemeliers y de Samantha y Colate. Sin embargo, la primera expulsión parecía estar entre Antonia y Zurita o Isa y Asraf, que llegaron al límite emocional.

La sorpresa se produjo cuando Castillo y Riopérez anunciaron que no expulsarían a ninguna de las dos parejas, justificando su decisión por tratarse del primer programa y señalando que, pese a los fallos, todos habían demostrado una actitud valiente. La alegría fue general, pero no llegó gratis: se impusieron sanciones para quienes se excedieron en el presupuesto, lo que condicionará directamente su posición en el siguiente episodio.

El presupuesto como protagonista y las primeras penalizaciones

Uno de los elementos diferenciales de DecoMasters respecto a otros talents de celebrities es la importancia que cobra el control económico de cada proyecto. Los jueces no solo miran si un espacio queda bonito, sino si lo hace respetando la cifra pactada con el cliente y utilizando de forma responsable los recursos disponibles.

Ya en el estreno, varias parejas se pasaron del dinero asignado en la reforma de los salones, algo que el programa dejó pasar con más flexibilidad al ser la primera toma de contacto. Aun así, no todo quedó en disculpas. En el segundo bloque, la producción dejó claro que los desvíos de presupuesto tendrán consecuencias tangibles en la mecánica.

Entre quienes salieron peor parados en este aspecto están nombres como Palito y Lucía Dominguín o Samantha y Colate Vallejo-Nágera, que excedieron lo que el cliente había previsto gastar. Como consecuencia, el formato establece que estas parejas irán directamente a la prueba de eliminación en la próxima entrega, sin pasar por la fase de inmunidad o selección previa.

El enfoque del programa insiste, por tanto, en la idea de que el decorador no es solo alguien con gusto estético, sino un profesional que debe cuadrar números, negociar con proveedores y ajustar el diseño a la realidad económica de cada hogar. El mensaje es claro: no sirve una habitación de revista si para lograrla hay que duplicar la inversión pactada.

Con esta línea, el jurado ha querido mandar un aviso temprano a los concursantes de que en próximas semanas no habrá tanta manga ancha y que las sanciones por sobrepasar el presupuesto pueden traducirse en nominaciones directas e incluso expulsiones.

La reacción del público y el debate en redes sociales

El aterrizaje de DecoMasters en la parrilla de La 1 no ha pasado desapercibido en redes sociales, donde se ha generado un debate intenso tanto sobre el formato como sobre el casting y el horario. Muchos usuarios han celebrado la vuelta de un concurso de decoración a la televisión generalista, con la posibilidad de tomar ideas y trucos para sus propias casas, aunque algunos consideran que las «píldoras» de aprendizaje podrían ser más abundantes.

Uno de los reproches más repetidos ha sido el inicio tardío del programa. Mensajes recordando que el formato, pensado como espacio blanco y familiar, acababa cerca de las dos de la madrugada se han multiplicado, cuestionando si tiene sentido programarlo tan tarde para un público potencialmente amplio.

El análisis del reparto de parejas también ha dado mucho juego. En plataformas como X (Twitter), varios espectadores han comentado que verán el programa por su interés por la decoración, pero no ocultan que no todas las celebrities les resultan simpáticas. A la vez, ha habido cierto «cansancio» expresado hacia participantes muy presentes en otros realities o concursos, mientras que se ha valorado positivamente la incorporación de rostros menos habituales en este tipo de formatos.

El caso de Eduardo Casanova ha ejemplificado bien esa polarización: mientras algunos usuarios critican su omnipresencia televisiva con mensajes irónicos, otros compañeros de reparto, como Canco, han defendido públicamente su implicación y la exigencia de un formato que, según él, ha sido de lo más agotador que ha hecho profesionalmente.

Entre bromas sobre quienes se sienten con autoridad para opinar tras «tropecientas horas» jugando a videojuegos de construcción y comentarios sobre los primeros roces entre concursantes, lo cierto es que la conversación digital apunta a que DecoMasters ha logrado hacerse un hueco en la rotación de realities del panorama español, aunque con margen para ajustar ritmo, foco y horarios si quiere consolidarse.

Con un arranque sin expulsados pero cargado de lágrimas, sanciones, primeros roces y proyectos con fuerte carga emocional, DecoMasters se estrena como un talent show de interiorismo que combina espectáculo, historias personales y control del presupuesto, apoyado en un jurado con peso en el sector y un grupo de famosos muy heterogéneo; las próximas entregas dirán si el formato afianza su sitio en la parrilla de La 1 y si las parejas son capaces de evolucionar de aprendices improvisados a decoradores solventes capaces de convencer a clientes y audiencia.

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