Amores pasados que aún nos definen

Los amores pasados forman parte de nuestro ciclo afectivo, y de algún modo, definen también parte de lo que somos ahora. Si entendemos la vida como un aprendizaje continuo, no podemos pasar por alto que toda relación dejada o rota, es un etapa más que integrar en nuestro proceso madurativo.

Ahora bien, si hay algo que todas sabemos, es que existen muchas personas que desean olvidar por completo esas relaciones pasadas. Ya sea por que les causó un sufrimiento intenos, o porque aún guardan cierto rencor. No obstante, también son procesos de los que también vale la pena obtener algún tipo de enseñanza. Los amores pasados pueden definirte, pero no determinarte. Hablemos hoy en Bezzia sobre este tema.

Amores pasados que aún viven en nuestro presente


Todas hemos vivido buenas y no tan buenas relaciones. Hay amores que duelen al ser recordados y otros, que dejamos ir porque era necesario para nuestro equilibrio, para nuestro bienestar. Podríamos decir sin equivocarnos que toda experiencia vivida edifica nuestro presente y el modo en que te relacionas ahora contigo misma, y con tu contexto más próximo.

A la hora de hablar de relaciones afectivas, queda claro que estamos hablando de emociones, y son ellas quienes en cierto modo, más poder proyectan sobre nosotros, y en general, sobre el ser humano. Las emociones negativas vividas con intensidad, por ejemplo, y no gestionadas de forma adecuada pueden derivar en depresiones.

Una pareja tóxica y manipuladora puede minar nuestra autoestima y nuestra integridad, de ahí que en ocasiones, sea preciso afrontar de modo adecuado toda ruptura, para que ésta, quede integrada en nuestro proceso vital de una forma armónica, sin que nos determine.

Cuando nos referimos a que los amores pasados nos definen, queremos decir que toda relación nos hace un poco más sabias, más aptas e incluso más cautas en materia afectiva. No obstante, es importante que tengas en cuenta esta serie de dimensiones.

1. Comprender, aceptar y dejar ir

No se trata de olvidar los amores pasados, sino de comprender el proceso, aceptar el resultado y después, dejar ir. Nadie puede olvidar sus días del pasado, de momento no existe ese fármaco ideal que nos ofrezca una amnesia selectiva, porque en realidad, vivir significa básicamente aprender de las cosas buenas y de las no tan buenas.

  • A la hora de romper una relación, es necesario que exista un por qué. Todos necesitamos saber las causas y decirnos un adiós cara a cara y con valentía.
  • Recibir una explicación, dar un adiós o un lo siento en persona, ayuda a cerrar ciclos y a avanzar con mayor entereza. El no saber nos suspende en falsas esperanzas muy destructivas.
  • Los amores pasados quedarán mejor integrados en nuestro recuerdo y nuestro equilibrio emocional, si se ofrece una despedida valiente y en condiciones. Una casa vacía o un simple mensaje de texto anunciando la ruptura genera rabia y frustración.
  • Es necesario comprender qué ha propiciado esa ruptura, aceptar la separación después del duelo y por último, dejar ir en libertad de nuestra mente todo dolor, todo rencor.

2. La necesidad de no odiar para avanzar con integridad

Hay quien a pesar de haber pasado 2, 5 o 10 años, sigue recordando a sus amores pasados con rabia, odio y frustración. Esto no es adecuado ni saludable.

  • Como suele decirse, quien te enfada te hace prisionero. Y el rencor mantenido largamente en el tiempo, sigue estableciendo un vínculo con aquella persona.
  • No lo permitas, odiar solo genera sentimientos negativos y desconfianzas ante las nuevas parejas que aparezcan en tu vida.
  • Tienes claro que no vas a poder olvidarlos, pero al menos, procura que el recuerdo no venga acompañado de emociones negativas. Asúmelo como un tiempo pasado, un capítulo cerrado del cual has obtenido unos aprendizajes.
  • Y eso es lo que te va a definir: lo que hayas obtenido de esa relación

A ser más cauta, a no darlo todo a cambio de nada, a no priorizar a la pareja por encima de todas las cosas, incluso sobre tu crecimiento personal y tu autoestima.

3. No eres la suma de tus exparejas

Hay quien vive su presente marcado por un sinfín de heridas emocionales ocasionadas por esos amores del pasado:

  • Sentimos desconfianza, y nos cuesta abrirnos emocionalmente a otras personas por temor a que nos hagan daño.
  • Sufrimos una baja autoestima y un autoconcepto que nos hace vernos como personas que “no son aptas para ser felices a nivel de pareja”
  • E incluso es común sentir que es mejor no enamorarse, porque de algún modo, asociamos el amor, con sufrimiento. Todo ello derivado por relaciones pasadas traumáticas

Debes tener en cuenta que es importante darte a otras personas sin toda esa carga existencial que llevas a las espaldas. El modo en que asumas tu pasado, determina tu presente. De ahí la importancia de gestionar de forma adecuada toda ruptura.

Tus relaciones pasadas no te determinan, te definen en cuanto a habilidades adquiridas:

  • Eres más sabia y has adquirido un adecuado autoconocimiento.
  • Ahora sabes lo que necesitas y lo que no es adecuado para ti.
  • Has aprendido que es necesario cuidar siempre de tu integridad, de tu crecimiento interior, de tus espacios. No se trata de darlo todo a cambio de nada.

Sabes que una relación de pareja se sustenta en la comprensión, el respeto, la comunicación, y esa ilusión cotidiana que se alimenta de las pequeñas cosas. No te permitas ser prisionera del pasado, tú no eres tus fracasos, no te alimentes de nostalgias, y vive con intensidad el aquí y ahora. El amor que sin duda mereces.

 

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *