El amor auténtico se inscribe en los pequeños detalles

El amor auténtico es una combinación sutil de arte, reciprocidad, trabajo cotidiano y ante todo, saber cuidar los detalles de cada día para seguir fortaleciendo el vínculo. La antropóloga y especialista en relaciones afectivas Helen Fisher nos indica que el amor es básicamente “un naufragio químico” las personas nos sentimos atraídas hacia alguien debido a todo un sinfín de maravillosos y prodigiosos mecanismos neurofisiológicos que nos “invitan”, por así decirlo, a querer a alguien por delante de otros.

Ahora bien, a pesar de que ya tenemos claro que la atracción y el amor están supeditados a neurotransmisores como la dopamina, la epinefrina y la noradrenalina, todo ello no basta para construir una relación duradera, ni significa tampoco que sea el amor verdadero. Porque el amor auténtico es aquel que se cuida cada día y donde ambos cónyuges invierten esfuerzos por igual. Hoy en “Bezzia” te invitamos a reflexionar sobre el tema.

El amor auténtico y los pequeños detalles del día a día

Cada vez que iniciamos una relación de pareja, deseamos sin duda que sea la definitiva, la más enriquecedora y que con ella, ya nos salgan esas canas que simbolizan una vida vivida en armonía y en felicidad. No obstante, antes de obligarnos a buscar “la relación perfecta” es importante tener en cuenta estos aspectos.

En las relaciones cuenta el presente, el aquí y ahora

Según los expertos en psicología positiva o de la felicidad, uno de los errores que solemos tener las personas es el estar posponiendo casi todo el tiempo. O peor aún le damos tanta importancia al pasado o a ese futuro que aún no ha sucedido que descuidamos.

El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.

Jorge Bucai

  • A menudo, en nuestras relaciones de pareja solemos posponer determinados momentos “para cuando tengamos tiempo”. Hay conversaciones que deben mantenerse lo antes posible, porque el amor auténtico se nutre ante todo de ese presente donde lo que ocurre aquí y ahora es lo más importante (si veo que mi pareja tiene mala cara no me espero a preguntarle qué le ocurre cuando vuelva del trabajo).
  • Otro error en el que solemos caer a menudo es en dar excesiva importancias a las relaciones vividas ayer. Nuestro equipaje afectivo debe servirnos para aportarnos experiencia y conocimientos, pero nunca para poner muros a nuestra relación actual debido a las malas experiencias del ayer. El presente se vive y el presente, ante todo en materia relacional, requiere que seamos valientes. No debemos vestirnos con nuestros miedos del ayer. El mejor momento para amar, para escuchar y comprender siempre es ahora.

El amor auténtico y la reciprocidad de las pequeñas cosas en el día a día

Hacer cosas juntos, aprender juntos, descubrir, reír, caer, levantarse, explorar, compartir, llorar, emocionarse, ilusionarse… ¿Cuántas cosas haces en común en tu pareja? Cuantas más mejor y todas ellas deben vivirse en libertad y en plenitud.

  • Un aspecto que debemos tener claro es que al igual que es importante hacer cosas juntos, también lo es el respetar espacios propios, ahí donde cada uno permita la libertad al otro para disponer de su tiempo, sus amistades, su trabajo.
  • No obstante, el tiempo compartido juntos debe ser siempre un instante para cuidar las pequeñas cosas, para tener detalles, para mostrar esa reciprocidad que se inscribe en las miradas, en las sonrisas, en un abrazo inesperado, en una caricia furtiva, en un “te quiero” cuando uno no lo espera y en esas cosas que solo tú sabes que hacen feliz a la persona amada.

El amor lo querrás tanto como lo cuides y lo cuidarás tanto como lo quieras

Parece sin duda una regla sencilla, sin embargo, no siempre lo hacemos o no lo hacemos tan bien como pensamos. El amor auténtico no es magia ni se nutre de ese amor romántico que nos suelen enseñar en los libros o en las películas.

A pesar de todo, al contrario de lo que mucha gente cree, el verdadero amor hace a los enamorados inmunes a las tentaciones.

Naguib Mahfuz

  • El amor auténtico se cuida, se atiende, se prioriza y se trabaja.
  • El amor auténtico requiere sobre todo que cada uno de los cónyuges no descuide su crecimiento personal y su autoestima. Si uno está bien, si uno mismo es feliz será a su vez, capaz de dar felicidad a la otra persona. Ser pareja es ser dos sin dejar de ser uno mismo. Y esto, es un arte que requiere tiempo.
  • Cuidar no significa en absoluto darlo todo por la otra persona descuidándose a uno mismo. Si la otra persona además lo permite, si deja que se lo demos todo a él quedándonos nosotras vacías y con la autoestima tocada, entonces la relación no es auténtica ni aún menos respetuosa.
  • El amor se cuida, y cuidaremos a la otra persona al igual que a nosotros mismos. Por ello, haremos uso de esa reciprocidad en la cual, desplegar la empatía, el cariño, las ilusiones y el interés por la otra persona.

Los pequeños detalles son esos “diamantes” que más enriquecen una relación. Nadie necesita regalos caros para ser feliz en una relación de pareja donde el amor es auténtico, lo único que necesitamos es saber que somos amados, que la otra persona siente interés por nosotros y que nos comprende.


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