Alerta por astillas de madera en queso rallado de varias marcas

  • La AESAN advierte de astillas de madera en queso rallado de las marcas Alteza, Albéniz y Froiz
  • El problema se limita al lote 2426026 con fecha de caducidad 05/06/2026 en tres formatos concretos
  • Los productos se han distribuido inicialmente en seis comunidades autónomas, sin descartar redistribuciones
  • Las autoridades recomiendan no consumir los envases afectados y devolverlos o desecharlos

Alerta por astillas de madera en queso rallado

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha activado una alerta alimentaria por la aparición de posibles astillas de madera en envases de queso rallado vendidos en supermercados españoles. La incidencia afecta a productos de tres marcas conocidas y ha motivado la puesta en marcha del sistema de alertas para coordinar su retirada del mercado.

Según la información oficial, la advertencia se ha lanzado tras una notificación de las autoridades sanitarias de la Comunidad Foral de Navarra a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI). Ante el riesgo de que estos cuerpos extraños puedan causar lesiones en la boca, garganta o aparato digestivo, se pide a los consumidores que extremen la precaución y revisen bien los envases que tengan en casa.

Qué productos de queso rallado están implicados en la alerta

Los datos recopilados por la AESAN apuntan a un único lote concreto, el 2426026, con fecha de caducidad 05/06/2026, pero presente en varios productos diferentes. Se trata siempre de queso rallado comercializado en frío y bajo tres marcas distintas, con formatos y tipos de queso específicos.

En primer lugar, se ve afectado el queso rallado gouda de la marca Alteza, en envases de 200 gramos, distribuidos en el canal de refrigerados. Estos paquetes comparten el mismo número de lote y fecha de consumo preferente que el resto de productos bajo vigilancia.

También se incluye en la alerta el queso rallado gouda de la marca Albéniz, presentado en bolsas de 1 kilogramo y destinado tanto a consumo doméstico como a hostelería o restauración. Este formato, de mayor tamaño, mantiene igualmente el lote 2426026 y la fecha de caducidad fijada para el 5 de junio de 2026.

Todos estos quesos comparten un elemento común: la posible presencia de cuerpos extraños en forma de pequeñas astillas de madera. Aunque no se trata de un problema microbiológico o de intoxicación química, la ingestión accidental de estos fragmentos podría provocar heridas o molestias físicas, motivo por el que se considera un riesgo para el consumidor.

Dónde se ha distribuido el queso rallado afectado

La documentación manejada por la AESAN indica que la distribución inicial de los productos implicados abarca varias comunidades autónomas españolas. De acuerdo con los datos disponibles, los envases afectados han llegado, al menos, a Andalucía, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia y Navarra.

Aunque estas son las regiones donde se ha confirmado en primer término la presencia de los quesos del lote problemático, la propia agencia advierte de que no puede descartarse la redistribución a otros territorios. La circulación habitual de mercancías entre plataformas logísticas y cadenas de supermercados hace posible que algunos paquetes hayan sido enviados a otras comunidades autónomas.

Por este motivo, el aviso no se limita únicamente a las zonas señaladas en la distribución inicial, sino que se ha extendido a toda la red de autoridades autonómicas a través del SCIRI. Cada comunidad es la encargada de coordinar con los establecimientos comerciales la retirada de los productos de sus estanterías, cámaras y almacenes.

En este contexto, supermercados y cadenas de distribución que trabajan con las marcas Alteza, Albéniz y Froiz han recibido las indicaciones pertinentes para localizar los envases del lote 2426026 y sacarlos del canal de venta lo antes posible. El objetivo es reducir al mínimo la probabilidad de que los consumidores sigan comprando o consumiendo estos quesos.

Cómo identificar los envases afectados en casa

Las recomendaciones de la AESAN insisten en que las personas que tengan queso rallado de estas marcas en su nevera revisen con detalle tanto el lote como la fecha de caducidad. Esta información suele aparecer impresa en la parte trasera o en el sellado del envase, junto a otros datos de trazabilidad del producto.

En el caso de la marca Alteza, hay que comprobar los paquetes de gouda rallado en formato de 200 g. Para Albéniz, se debe prestar atención a las bolsas de 1 kg de gouda rallado, habituales en hogares numerosos o en negocios de hostelería. En cuanto a Froiz, el foco está en los sobres de 200 g de mezcla de mozzarella y provolone rallados, muy utilizados para gratinados, pizzas o platos de horno.

Si el número de lote que figura en el envase es 2426026 y la fecha de caducidad indica 05.06.2026, el producto entra dentro del alcance de la alerta, aunque se encuentre aparentemente en buen estado y no muestre daños visibles. La posible presencia de astillas de madera no se aprecia a simple vista, por lo que no basta con una inspección visual rápida.

En aquellos hogares donde se haya abierto ya alguno de estos envases y se haya consumido parte del contenido, la recomendación sigue siendo la misma: no seguir consumiéndolo y desechar el resto o bien devolverlo al establecimiento donde se adquirió, para que se gestione adecuadamente con el resto de productos retirados.

En este punto, las autoridades señalan que, aunque no se han comunicado oficialmente casos de lesiones graves asociadas a esta alerta, el principio de precaución aconseja evitar cualquier riesgo innecesario. De ahí que la agencia subraye la importancia de comprobar las etiquetas y actuar con cautela.

Medidas adoptadas por AESAN y las comunidades autónomas

La activación de la alerta por parte de la AESAN se ha realizado a través del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI), la red que conecta al organismo estatal con las distintas comunidades autónomas para gestionar incidentes relacionados con la seguridad alimentaria.

Una vez recibida la comunicación procedente de Navarra, la agencia trasladó los detalles de los productos afectados, el lote 2426026 y la fecha de caducidad a las autoridades competentes en cada comunidad. El paso siguiente ha sido requerir a los servicios de inspección autonómicos que verifiquen sobre el terreno la retirada de los envases de los canales de comercialización.

Este procedimiento implica revisar tanto los lineales de los supermercados como los almacenes, cámaras frigoríficas y otras instalaciones donde se pudiera conservar el queso rallado implicado. En paralelo, las propias cadenas de distribución suelen activar sus protocolos internos para aislar el producto afectado y bloquear nuevas ventas.

Además de la retirada física de los envases, la información de la alerta se difunde a través de comunicados y notas informativas, con el fin de que los consumidores conozcan el alcance del problema y tengan claro qué productos deben evitar. La transparencia en este tipo de situaciones es clave para mantener la confianza en el sistema de control alimentario.

La AESAN ha recordado que su labor consiste en evaluar y gestionar riesgos para la salud derivados de los alimentos, y que este tipo de avisos forman parte del funcionamiento habitual de los sistemas de vigilancia. Cuando se detecta un posible peligro, se actúa de forma preventiva, incluso si el número de incidentes reportados es reducido o inexistente.

Riesgos potenciales y recomendaciones para los consumidores

La presencia de astillas de madera en un alimento como el queso rallado se considera un riesgo físico, diferente de los que suelen asociarse a bacterias, virus o sustancias químicas. Aunque la madera no es tóxica, su ingestión accidental en forma de fragmentos puede ocasionar cortes, irritaciones o lesiones internas, especialmente si las astillas son puntiagudas o de cierto tamaño.

Por este motivo, la AESAN aconseja de manera contundente a las personas que dispongan de alguno de los envases implicados que se abstengan de consumirlos, tanto si están cerrados como si ya se han abierto. La recomendación general es tirarlos a la basura de forma segura o devolverlos al punto de venta para que se gestionen como producto retirado.

En el supuesto de que alguien haya comido ya queso de estos lotes y observe molestias en boca, encías, garganta o molestias digestivas inusuales, se sugiere contactar con un profesional sanitario para descartar complicaciones. Aunque el escenario más habitual sería la ausencia de síntomas, los médicos pueden valorar si es necesario realizar alguna prueba adicional.

La alerta también sirve como recordatorio de la importancia de conservar los envases y etiquetas al menos hasta terminar el producto, ya que en situaciones como esta permiten identificar rápidamente si un alimento entra o no dentro de un lote problemático. Sin esos datos, resulta mucho más difícil saber si el queso comprado coincide con el afectado.

En cualquier caso, los organismos oficiales recalcan que el incidente se limita a un lote concreto y a unas referencias muy específicas, por lo que el resto de productos de estas marcas, con números de lote y fechas de caducidad distintas, no se consideran incluidos en la alerta y pueden consumirse con normalidad.

El caso de las astillas de madera en queso rallado pone de relieve cómo funciona la red de seguridad alimentaria cuando se detecta un posible riesgo, desde la notificación inicial en una comunidad autónoma hasta la distribución del aviso en todo el país y la posterior retirada del producto. Para los consumidores, la clave en estos días es revisar los envases de queso rallado de Alteza, Albéniz y Froiz que tengan en casa, comprobar si pertenecen al lote 2426026 con fecha 05/06/2026 y, en caso afirmativo, evitar su consumo y seguir las recomendaciones de devolución o eliminación.

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