
Los hospitales públicos de Galicia viven estos días una auténtica avalancha de voluntarios dispuestos a participar en Sincigal, el ensayo clínico que analiza la vacuna frente al virus respiratorio sincitial (VRS) en adultos. El envío masivo de SMS por parte del Sergas ha movilizado a miles de personas mayores de 18 años, que acuden a los puntos habilitados para someterse al proceso de selección y, con algo de suerte, recibir la dosis.
El objetivo del estudio es comprobar si la vacuna Abrysvo, ya autorizada y comercializada, no solo previene infecciones por VRS, sino que además consigue reducir de forma clara los ingresos hospitalarios por esta causa en población adulta, especialmente en los grupos más vulnerables. La acogida ciudadana ha superado las expectativas iniciales, con colas en hospitales como el Álvaro Cunqueiro de Vigo o el Chuac de A Coruña y turnos reforzados de Enfermería para absorber la demanda.
Qué es el ensayo Sincigal y qué se pretende comprobar
Sincigal es un ensayo clínico multicéntrico impulsado por el Sergas en toda Galicia para estudiar el impacto de la vacunación frente al virus respiratorio sincitial en adultos. La vacuna empleada, Abrysvo, cuenta desde 2023 con autorización de las agencias reguladoras y se utiliza ya en otros contextos, pero hasta ahora no se había analizado de forma específica si su uso generalizado en la población adulta consigue disminuir los ingresos por infecciones respiratorias asociadas al VRS.
El estudio se centra en valorar si esta inmunización es capaz de reducir hospitalizaciones por infección respiratoria, neumonía u otras complicaciones, incluidas las de origen cardiovascular en personas con patologías previas. No se trata de probar si la vacuna es segura o si genera anticuerpos —algo ya demostrado en ensayos previos— sino de medir su efecto a escala poblacional, en condiciones reales de uso, sobre la presión asistencial de los hospitales gallegos.
El VRS es un virus muy común que, en la mayoría de los adultos sanos, provoca cuadros leves parecidos a un catarro, con tos, dolor de garganta o congestión nasal. Sin embargo, en lactantes y en adultos de edad avanzada o con enfermedades crónicas, puede desencadenar bronquiolitis, neumonía u otros problemas pulmonares graves que requieren ingreso, algo que conecta con la preocupación sobre la mayor mortalidad por gripe en mayores. En Galicia, este virus es responsable cada año de cientos de hospitalizaciones y de descompensaciones en pacientes con EPOC o insuficiencia cardiaca.
Hasta ahora, la estrategia de protección se había centrado sobre todo en los más pequeños, con la inclusión de la inmunización frente al VRS en el calendario de los recién nacidos para evitar la bronquiolitis. Ahora, con Sincigal, el foco se desplaza a los adultos, especialmente a los mayores de 60 años y a quienes arrastran problemas respiratorios o cardiovasculares, para ver si una campaña sistemática de vacunación podría incorporarse en un futuro al calendario general.
Quién puede participar y cómo es el proceso paso a paso
El ensayo se dirige a todas las personas mayores de 18 años residentes en Galicia, aunque el diseño original puso el foco primero en los mayores de 60 años y en quienes tenían factores de riesgo para enfermedad grave por VRS. Al no alcanzarse el tamaño muestral previsto en esa primera fase, la invitación se amplió progresivamente al resto de la población adulta, de 18 a 59 años, con y sin patologías previas.
La participación es voluntaria y gratuita. El Sergas está enviando SMS informativos a cientos de miles de personas explicando el objetivo del estudio y señalando el hospital o centro de salud al que deben acudir, junto con los horarios disponibles. No obstante, no es imprescindible recibir el mensaje: cualquier adulto puede presentarse en los puntos habilitados los días de convocatoria extraordinaria, en franjas como de 10 a 14 horas y de 16 a 20 horas en los hospitales públicos.
Al llegar al hospital indicado en el SMS —por ejemplo, el Álvaro Cunqueiro en Vigo o el Chuac en A Coruña— el personal de admisión dirige a los interesados a la cola específica del ensayo Sincigal. Una vez dentro, pasan a una consulta de Enfermería donde se les ofrece toda la información sobre el estudio, ya sea porque la han leído previamente en el SMS o porque prefieren que se les explique con detalle cómo funciona el ensayo y qué implicaciones tiene.
La primera aclaración que suelen hacer los profesionales es que “no se trata de una vacuna experimental”. Abrysvo se utiliza desde hace casi tres años en la versión pediátrica con muy buenos resultados: en los niños, las infecciones que requieren ingreso se reducen de forma muy notable. A partir de ahí, se explica que el ensayo busca comprobar si ese beneficio se reproduce en la población adulta y si merece la pena incluir la vacuna en el calendario vacunal en los próximos años.
Si la persona decide seguir adelante, se le entrega la hoja de información al paciente y se resuelven las dudas que pueda tener sobre efectos secundarios, seguimiento, recogida de datos o compatibilidad con otras vacunas. Solo tras leer la documentación y sentirse conforme, firma el consentimiento informado, requisito legal imprescindible para entrar en cualquier estudio de investigación. En ese documento figuran su nombre, el investigador que le atiende, la fecha y la opción de recibir información sobre novedades del ensayo.
Asignación aleatoria: 50% con vacuna y 50% sin ella
Firmado el consentimiento, el profesional registra los datos en un sistema informático específico del ensayo. Es esa aplicación la que, de forma completamente aleatoria, determina si la persona entra en el grupo que recibirá la vacuna o en el grupo de control, que no será vacunado. Ni los participantes ni el personal que gestiona las colas pueden predecir el resultado: la probabilidad es del 50% para cada opción.
La decisión aparece en pantalla delante del voluntario, lo que ha generado situaciones de alegría y de frustración. Hay participantes que salen del hospital satisfechos tras recibir la dosis, especialmente quienes tienen enfermedades respiratorias o antecedentes de bronquiolitis, y otros que se marchan decepcionados, sobre todo después de haber esperado más de una hora de pie para finalmente no ser vacunados.
En caso de que el sistema asigne la vacuna, el equipo investigador revisa si existen contraindicaciones médicas en ese momento: fiebre, infección aguda, alergias graves a componentes de la vacuna u otras circunstancias que desaconsejen la administración. Si no se detecta ningún problema, se procede a la inyección en esa misma visita o en una cita muy cercana.
Tras la vacunación, los participantes permanecen en observación alrededor de 15 minutos en la sala, siguiendo la práctica habitual de cualquier programa de inmunización. Pasado ese periodo, si no presentan incidencias, pueden marcharse a casa con normalidad y sin necesidad de acudir después a controles específicos del ensayo.
Si el sistema los asigna al grupo que no recibe la vacuna, no tienen que realizar ningún otro trámite adicional. Aun así, forman parte del estudio como grupo comparador, ya que sus datos clínicos servirán para contrastar el número de hospitalizaciones y eventos de salud que se produzcan frente al grupo vacunado durante el periodo de seguimiento.
Dónde se está vacunando: hospitales y centros de salud gallegos
La organización del ensayo Sincigal implica a los 14 hospitales públicos del Sergas y a decenas de centros de salud repartidos por toda Galicia. Durante varios fines de semana se han habilitado jornadas extraordinarias para facilitar la participación sin cita previa, complementadas con turnos de tarde a lo largo de la semana.
En la provincia de Pontevedra, por ejemplo, se puede participar en el Hospital Provincial de Pontevedra (Consultas Externas – Hospital de Día), en el Hospital do Salnés (Consulta de Medicina Preventiva, planta -1) y en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo (planta 0, zona de docencia), con horarios que, en muchos casos, van de 15:30 a 19:30 de lunes a viernes. Además, se han organizado días excepcionales —como un fin de semana completo— con apertura en horario de mañana y tarde.
En Atención Primaria también hay un amplio despliegue: centros de salud de áreas como Pontevedra-O Salnés, Santiago-Barbanza o Vigo se han incorporado al programa. Consultorios como Lérez, A Parda, Cambados, Sanxenxo-Baltar, Marín, Bueu, varios ambulatorios de Vigo (Coia, Doblada, Lavadores, López Mora, entre otros) y otros muchos en comarcas rurales se han incluido en el listado oficial, accesible a través de la web del ensayo.
En el resto de áreas sanitarias (A Coruña y Cee, Ferrol, Lugo-A Mariña-Monforte, Ourense-Verín-O Barco, Santiago-Barbanza y Vigo) se han seguido esquemas similares, combinando hospitales de referencia y centros de salud. De este modo se busca que cualquier persona mayor de edad tenga un punto relativamente cercano donde poder acudir, ya sea a través de la convocatoria vía SMS o por iniciativa propia.
Además de estas jornadas en fin de semana, el Sergas ha recordado que es posible acudir a los hospitales de lunes a viernes sin cita, en los horarios fijados por cada área sanitaria, y que hasta finales de mes seguirán activos los centros de salud participantes. Para resolver dudas, se ha habilitado un teléfono gratuito, el 900 842 217, y la página web oficial sincigal.com, donde se detalla el funcionamiento del estudio y se publican actualizaciones.
Colas, refuerzos de personal y testimonios desde los hospitales
La respuesta ciudadana ha sido tan elevada que las previsiones iniciales se han quedado cortas. En el Álvaro Cunqueiro de Vigo, la cola llegó a las dos horas de espera y el vestíbulo se llenó desde primera hora de la mañana con personas procedentes de numerosos municipios del área sanitaria, como Tui, Cangas o Mondariz. La Consellería de Sanidade había calculado una participación modesta, pero el flujo constante de voluntarios obligó a reforzar el dispositivo.
En este hospital, el plan original contemplaba cuatro puestos de Enfermería para administrar la vacuna y gestionar el ensayo, pero el Sergas terminó ampliando a cinco y luego a seis para intentar reducir las esperas. Aun así, muchos ciudadanos optaron por marcharse al ver la longitud de las colas y la previsión de varias horas de pie, mientras otros decidieron aguantar hasta el final, pese a la posibilidad de salir sin vacuna.
Situaciones similares se vivieron en el Hospital Universitario de A Coruña (Chuac), donde hubo que abrir las puertas antes de la hora prevista porque ya se acumulaba gente en la entrada. Solo en esta área se convocó a más de 460.000 personas, a las que se suman las adscritas al hospital de Cee. El personal de Enfermería se vio duplicado, con hasta 13 profesionales para atender la afluencia, muchos de ellos incorporados con escaso margen de aviso, pero con buena disposición.
En los pasillos, las opiniones eran diversas. Algunas personas expresaban satisfacción por poder “aportar un granito de arena a la ciencia”, mientras otras mostraban decepción al comprobar que el sistema informático les asignaba al grupo sin vacuna después de una larga espera. También hubo quien criticó la organización, reclamando horarios más escalonados o mayor previsión de personal cuando se lanza una convocatoria masiva por SMS.
Pese a los contratiempos, los responsables del estudio insisten en que la participación está siendo un éxito y que la implicación de la ciudadanía es clave para obtener resultados robustos. Solo con un número elevado de voluntarios, repartidos por distintas edades y condiciones de salud, será posible determinar con precisión si vacunar de forma sistemática a los adultos frente al VRS compensa desde el punto de vista clínico y organizativo.
Cifras de participación y perfil de los voluntarios
Según los últimos datos facilitados por la Consellería de Sanidade, casi 20.000 personas han participado ya en el ensayo Sincigal en el conjunto de Galicia. La distribución por áreas sanitarias refleja un interés generalizado: cerca de 5.000 voluntarios en A Coruña y Cee, más de 1.100 en Ferrol, más de 3.500 en Lugo-A Mariña-Monforte, alrededor de 3.600 en Ourense-Verín-O Barco, unos 1.500 en Vigo, más de 2.700 en Pontevedra-O Salnés y en torno a 1.800 en Santiago-Barbanza.
Por edades, los grupos más representados son los de 61 a 70 años y 71 a 80 años, con más de 9.000 y 4.000 participantes respectivamente. También han acudido personas entre 18 y 40 años, así como de 41 a 50 y 51 a 60, aunque en menor número. Incluso mayores de 80, 90 años o más han decidido acercarse a los hospitales y centros de salud para formar parte del estudio, en muchos casos tras consultar previamente con su médico de familia o su especialista.
Entre los testimonios recogidos en los puntos de vacunación aparecen personas con asma, EPOC o antecedentes de bronquiolitis que consideran “sensato vacunarse” y participar en un ensayo que puede mejorar la protección frente a infecciones invernales. Otros acuden por confianza en las recomendaciones sanitarias y por la idea de que, sin vacunas, “no se habría avanzado tanto” en la prevención de enfermedades respiratorias.
También se han escuchado quejas por el tiempo de espera, la organización de las colas o los costes de aparcamiento en algunos complejos hospitalarios. Ciudadanos que, tras hacer cálculos, han preferido irse para no pasar varias horas dentro del hospital, o que han lamentado tener que pagar el estacionamiento después de esperar mucho rato y marcharse sin la vacuna. Pese a ello, muchos afirman su intención de buscar otro momento u otro centro para intentarlo de nuevo.
En el conjunto, la fotografías que dibuja el ensayo es la de una población adulta mayoritariamente concienciada con la utilidad de la vacunación y dispuesta a colaborar, aunque exigiendo al mismo tiempo que las administraciones planifiquen mejor este tipo de llamamientos masivos para evitar colapsos innecesarios.
Efectos secundarios, compatibilidad con otras vacunas y recogida de datos
En cuanto a la seguridad, los responsables del proyecto recuerdan que Abrysvo no es una vacuna experimental y que sus efectos adversos más frecuentes son similares a los de otras inmunizaciones habituales. Entre ellos figuran dolor, enrojecimiento o hinchazón en el punto de inyección, cansancio, molestias musculares o articulares y dolor de cabeza, generalmente de intensidad leve o moderada y con una duración de entre uno y tres días.
Otra cuestión relevante es la compatibilidad con otras vacunas de temporada. Abrysvo se puede administrar de manera concomitante con otras inmunizaciones, como la vacuna de la gripe o la del covid-19, siempre que se inyecten en lugares anatómicos distintos. Esta flexibilidad facilita que las personas que acuden a su centro de salud puedan aprovechar la visita para actualizar varias vacunas a la vez, si su médico lo considera oportuno.
Respecto a la gestión de la información, el Sergas insiste en que los datos se tratan de forma anónima y codificada. Cada participante se identifica en el estudio con un código numérico y la correspondencia entre ese código y sus datos personales solo es conocida por el equipo investigador. Los registros obtenidos servirán exclusivamente para evaluar si la vacunación frente al VRS reduce el riesgo de hospitalización por infecciones respiratorias o por descompensaciones cardiovasculares.
Una de las particularidades del ensayo es que no exige visitas de seguimiento específicas a los participantes. El control de eficacia y seguridad se realiza a través de la historia clínica electrónica y de los sistemas de información del propio Sergas, desde la fecha de administración de la vacuna (o de inclusión en el grupo control) hasta el 31 de mayo de 2028. Cualquier consulta en urgencias, ingreso hospitalario u otro evento clínico relevante quedará registrado en esos sistemas y será analizado de forma agregada.
De este modo, se minimizan las molestias para los voluntarios, que no tienen que desplazarse periódicamente ni someterse a procedimientos adicionales más allá de la vacunación inicial. A cambio, su actividad asistencial habitual se convierte en la principal fuente de datos, lo que permite observar cómo se comporta la vacuna en la vida real, fuera de los entornos controlados de un ensayo clásico con visitas frecuentes y pruebas específicas.
Con esta combinación de participación masiva, organización en hospitales y centros de salud de toda Galicia y un seguimiento prolongado hasta 2028, el ensayo Sincigal aspira a ofrecer una radiografía muy precisa del impacto de la vacuna frente al virus respiratorio sincitial en adultos. Si los resultados confirman una reducción significativa de los ingresos hospitalarios y de las complicaciones respiratorias y cardiovasculares, la inmunización frente al VRS podría llegar a ocupar en los próximos años un lugar estable en el calendario vacunal de la población adulta, del mismo modo que ya lo ha hecho en los recién nacidos.





